En lo que creo (J.G. Ballard)

"Creo en mis propias obsesiones, en la belleza del choque de autos, en la paz del bosque sumergido, en la excitación de un balneario desierto, en la elegancia de los cementerios de automóviles, en el misterio de los estacionamientos para coches de varios pisos, en la poesía de los hoteles abandonados"

jueves, 4 de noviembre de 2010

AMA el Césped

Anoche tuve la suerte de encontrarme solo en mi casa. Las bellas niñas y la madre paseaban de lo lindo. Suerte porque tropecé, en pleno zapeo televisivo, con el comienzo de la conferencia y despedida de Marcelo Bielsa, el entrenador de la selección nacional. Un dato: el quinto mejor entrenador del mundo, quinto!!! (el sapo culiao de Piraña le dice “Loco” y después se muestra ofendido porque le dan la mano con la otra afirmándose los cocos para no salir corriendo, hay que ser muy rasca, muy idiota, ¿se habrá visto antes algo así?). Me encerré, prendí cigarros, abrí una cerveza, puse la tele a todo volumen y escuché. Escuché todo lo que nos quiso contar por 2 horas y 10 minutos. Escuché lo que nos quiso contar y más, escuché lo mismo que mis compañeros de universidad proclamaban años atrás, afirmaciones que no puedes olvidar: toda acción es política, la forma de ir al baño es política, los puñetes en la guata por cierto también lo son. Así también, para el, para mi, toda producción está reñida con la ética. Creo que nunca tuve la suerte, como ayer, de escuchar un orador más disperso y más profundo, palabras cargadas con plomo, proyectiles teledirigidos a la feria futbolera que no ve otro resultado más que las luca$ financistas del show vistnes, mal nacidos, egoístas e ignorantes, ajenos a los símbolos, a los afectos, ajenos a la condición humana. ¿qué pensará mister pipa?, ¿alguien ha pensado en el?, ¿alguien se acordó de los viejitos, que se sientan solos en la galería mirando y escuchando esforzadamente con la transistor? Bielsa sí lo hizo, lo hace siempre. Ayer se dio el gusto de posicionarse, de pararse frente a los poderosos, de despedirse con la frente en alto. Murió tal cual  Willem Defoe en Pelotón, disparando a diestra y siniestra. Mojándose el culo como nadie nunca lo hace. Bielsa ama el césped, AMA weón, AMA el césped. Se junta con los jardineros a hablar de pasto concha su madre, ¿se pegan el alcachofazo o no?. Lo de anoche me dejó perplejo, triste y furioso, furioso y triste. Soñé con el, odié a Segovia a Bloise, a todos los weones que quieren repartirse jugadores en una feria ganadera (Draft le dicen desde TexMex), ¿porqué Bielsa ya sabía que esto ocurriría?, porque cuando no había nada que repartir $ todos se daban la mano, todos jugaban a ser COLAboradores, les construyeron estadios, les repartieron por igual, pero ahora que todo aparece sustancioso $$$, ahora que unos pocos pueden ganar mucho, ahora que todos son COBRAdores, entonces ahora todos traicionan, si compañeros traicionan cara de rajas los maricones (eso es ser maricones viejas ñoñas weonas del SERNAM). Pienso en las enseñanzas que repartió, en la capacidad de reconocerse en la derrota, estilo Bolaño, me emociono cuando muestran imágenes de Bielsa enjaulado en la línea de cal que le impone FIFA. Me parte el culo la rabia de ver como nos volvemos a farrear las pocas oportunidades que tenemos de hacer las cosas bien, puta madre, ¿hasta cuando la cagamos?, ¿hasta cuando resistiremos?, ¿qué nos queda? olfatear el olor a cianuro asesino sin hacer nada. Porque esto no cambia nada, cambia mucho. Pensar que para el mundial me salió caspa, tuve insomnio, escuché voces concha su madre. Lloro, enamorado weón, enamorado del césped y de la pelota. Seguirá rodando, pero con menos comba, con menos chanfle.

jueves, 28 de octubre de 2010

Angelmó, Puerto Montt, Local 08 (viático)

la dueña del restaurante
almuerza con las 2 cocineras
y las 2 garzonas

las cocineras y la dueña del local son gordas

una vez que los clientes abandonan
se sientan en la meza más cercana a la cocina

para el día de hoy: un contundente plato de porotos con riendas

el sorbeteo es efusivo y compartido en un ensamblaje digno de camareta
(ni que se les fuera la vida entre cuchara y cuchara
ni que se les fuera escapando algo más que el alma)

acto suicida
atentado terrorífico al esófago
la menuda dama toma pisco sour del tamaño de la catedral
la menuda dama agita la copa de la misma manera en que sus interiores se revuelcan ácidamente

abandonado en mi botella de vino blanco pienso en la farmacia.

al baño voy en reiteradas ocasiones

al baño voy en reiteradas ocasiones
algunas veces la hago corta
y una dos o tres más larga (el promedio diario es claramente superior al resto de los mortales)

la lectura se vuelve feroz sentado en el W.C
la lectura se vuelve enferma si no cuento con lo necesario
el tiempo
el silencio
y el cigarro solitario

así las cosas
la lectura me lleva a la muerte

si continúo
libro tras libro
una dos tres veces al día
me desangraré en la hemorroides.

viernes, 8 de octubre de 2010

estuve contando pelos en la ducha



Estuve contando pelos en la ducha, para ver si realmente eran tantos los caídos, para ver si no estaba un poco oscuro, un poco derrotado, un tantico deprimido. “Alharaca la weona” diría Sir Charles (me permito aquí una rabieta concreta contra World el programa de Microsoft, no le gusta que yo escriba weona, weon si pero weona no, me corrige automáticamente a leona, mamonaso el programa… Assun tiene toda la razón sobre la materia). Además de no estar tan pelado, tampoco soy obeso. Panzón, pero no gordo, guataca en el mejor sentido. Evidente sobrepeso, oka, pero todavía me veo la pichula. Y es que con los años, el poder adquisitivo, el endeudamiento sistemático y la carga emocional de ser familia trastornaron mi evolución, si iba camino a bebedor escualido hoy por hoy, como diría la tía abuela de Guajira, la comida se ha vuelto algo primordial, si antes era un tema netamente de sobre vivencia hoy es puro placer, goce, lujuria. Nada de sofisticaciones sushiyama, comida termonuclear y patrañas, comida al plato, carnosa, grasa y muy pero muy saborizada. El picante por ser, antes no era de mi fascinación, hoy si, ya no solo el ají verde, hoy los son todas sus formas y colores, es que se pasa cuando ese picor ardor te agarra y quieres más y más, algo que sucede seguido con todo eso del mal, de la maldá: te agarra y no te suelta, siempre quieres más.

En fin muchas vueltas y pocas heces, toda esta retorcida para afirmar hoy que me da la misma mierda tener 30, 40 o 50. Es importante consignar que todavía no voy a medico, eso es un antecedente relevante. Todavía no me han pasado la aplanadora con exámenes exagerados ni mangueras en la diuca. Las pastillas azules las aspiro. Los dientes están cada vez peor, pero sólo pierdo uno cada diez años, le tengo gran respeto al profesional bucal pero yo ni amarrado. Espero eso si que la próxima muela libre sea del lado izquierdo porque sino el orificio derecho será difícil de ocultar, la risa se volverá trunca y yo un weas lleno de mañas.

Me cuenta un pajarraco que hoy llegan la machines donde los mineros, seguro les llevan ropa limpia y máquinas de afeitar, todo muy planificado para que salgan estupendos (flor flai con el after shave). Está bien, me alegro. Pero si quieren que recuerde bacanamente este día entonces déjense de leseras y hablen y, sobre todo, escuchen a los comuneros mapuches, eso sería pulento. Lo otro ya está. Temperatura agradable, pronóstico del tiempo ad hoc al panorama siniestro, las niñas y Chandy se la juegan con desayuno americano pancetas y medias lunas, suena Charly en la Estación Mapocho (el sonidista claramente es un buen tipo) y mi calendario para hoy no pasa las 4 de la tarde, después...  que la rueda gire lo necesario para justificar este despilfarro de organismo.

martes, 5 de octubre de 2010

30 y qué tanto

Llegué a los 30 -y qué tanto-. Sin drama y con una panza exagerada. Tiempo atrás apostaba por coger la muerte a los 28, tal cual lo hicieron otros más notables. De todos ellos me quedo con Jimmy Hendrix, todo un foxy queridas ladies. Los amigos no pudieron ayudarme a conseguir drogas más fuertes y yo no tuve la valentía de abandonar a mis bellas hijas. Hoy da vueltas en mi cabeza un tope de ideas mortíferas que antes simplemente ignoraba, a de ser la angustia médica moderna, tan en portada, tan de cuentos de fama, tanta pantalla para el fantasma cardíaco y el espanto cerebral. Ideas weonas, ideas cobardes. Lo hizo Andrés Caicedo en su primer cuento serio, a los once años escribió: de los 23 no paso. Fue su tercer intento. Le resultó, un taco de pastillas y a negro.

¿Será esta la década de mi despedida?, espero que no, no todavía, not jet mother fucker. -Así se le habla a la muerte, en dos idiomas porsiaca-.

Ni el diablo lo quiera. Estaría dejando un montón de deudas rascas y malos ratos a mi amada Chandy –según el ultimo balance serían bastantes las peleas, ninguna muy ondera, ninguna de muebles por la ventana, simplemente la rabia que surge de la nada o de casi todo- . Me iría con el infortunio de no haber cumplido algunos sueños compartidos que por ahora aparecen en el lejano oeste. A mis dos hijas me gustaría verlas enfrentar elegantemente el derrotero de la cotidianeidad. Son -sin inflarse- muy lindas, educadas, graciosas y diferentes, una le recordará más al difunto y en ese caso sabrá que perdí el tiempo de buena manera lo cual está muy bien. Cualquier perla las cuidaría encantado de la vida. Ojo, Carlos, Sebastian y P. Blanco lo tienen prohibido hasta la mayoría de edad de las rubitas.

De las cosas que quise y no hice, las que quiero: un compendio como diría el profesor jirafales. Quiero tomar un vuelo a Tumbuctú el día que se me pare la diuca. Quiero invitar a los amigotes a un buen restaurante y poder quedarnos de sobre mesa con carcajadas y mucho humo, con botella de whisky, acordeón, bandolina, guitarras y los Sweters a ojos cerrados (si me dan un bono en la pega, lo escondo del banco y me rajo no más). Requetecontraquiero vivir en el campo, trabajar en una escuela y regalarle unas gallinas a Violeta y una yegua percherona a la Ema. En la misma parcela soñada quiero tener un horno de barro echar un lechoncito sugerente y degustarlo con la familia izquierdosa que siempre me acompaña, la de vinos que vamos a probar, labios tatuados morados tal cual boca de obispo. Quiero ver a Chandy en una foto muy nevada con su amiga Carmen en Berlin Oriental. En querer huevadas por la chucha, la cagó amor que quise arto eso de abandonar la neura sin sentido. Quiero viajar con papi, mami y hermanos a Mendoza como cuando pendex y huevear de lo lindo a los monos que te roban el picnic en ese zoológico fulero. Quiero que lamanoenlacara sea revisado en la cátedra de teología de la Universidad los Andes. Que se acaben las colas en los hospitales y que la selección chilena gane la copa América en final con brasil dándoles un baile de cueca chora a los muy putasos. El día del llamado al más allá quiero irme con tu bocabeso, que me dejen en una roca cerca de un río y que me coman los tiuques, algunas aves rapaces y uno que otro jote –el buitre patrio-. Si les queda un dedito láncenlo al agua para las pancoras.

En fin, quiero y no puedo. Not jet.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

De pelo largo a cero

Los sueños no ocupan lugares ni personas reales sino fantasmas y casas embrujadas que se parecen a las que conocemos.

Cuando supe que sería padre (la primera vez) sólo atiné a cortarme el pelo (esto ya lo he contado un montón de veces y de mil maneras, parece que el weas se siente orgulloso), buscar trabajo e irme a vivir a casa de la Rusia, en realidad de la suegra con la Rusia. El hecho de cortarme las chascas representaba el regreso al mundo del orden y la perseverancia . Simultáneamente comencé a soñar y a recordar, a despertar taquicardioso y asustado. Sueños pesadillas como este: caminaba a ritmo medio, de noche, por calle pio nono (este era un paseo habitual, recorrido obligatorio a la casa de los pulpos, de los Marlons), la gente, los jóvenes, los flaites, los Otros; se daban vuelta y suap!!!, cornete en todo lo que es cara, y así uno tras otro, una especie de ollito patá pero a la cornea como diría Rupcich. Lo mejor era despertar.

En esa onda onírica me encontraba cuando tuve este sueñito colegial.

Repito, los lugares no son claros, las personas más o menos unos fantasmas.

Estábamos, como era costumbre en esos tiempos, carreteando en mi casa parcela comunidad. Ustedes, mis invitados, tomando una y otra botella de pisco (me parece que todavía era capel lo que se estilaba, no como ahora que el ascenso laborioso le acarrea el alto del carmen), así los jiles abriendo una y otra vez el refrigerador de la cocina hasta que no quedara panpita, ni pan negro light, ni ninguna lonja de queso o jamón de pavo, todos esfuerzos infructuosos de mi madre por entrenarnos en la alimentación saludable. Pero en el patio, bajo ese salto de piedras (el mismo en que Yeyo, siendo muy pendejo, inauguró mi bicicleta cros y su cabezota contra el suelo) nos manteníamos furiosos, excitados y calientes por la presencia de una invitada ilustre. No solo estaban las flacas, las primas, las puntos, las rusias, las novias, las virgen, las más chicas y todas las minas del montón. También se paseaba, pavoneándose, con su Blue Jean ajustado, su polera sudadera escotada, la muy inigualable, cara de me derrito, cara de ay si!! más más!!!, la Alé Jaté. Si compañeros, surgía de los matorrales (esos en que se inició el record 5 contra 1) la muy rica Alé Jaté. La misma que años antes, perturbadora, había sacado promesas declaratorias de quien les habla y su compañero, el misterioso Vernácula. Y alegre ella, se paseaba, mostrando su pezoncito duro por acá, mostrando su calzoncito por allá.

De pronto, ya no estábamos en mi casa sino en la de ella. En su patio, en sus sillas, borrachos o dormidos o volados (al menos yo y uno que otro pitero intermitente). Con la cabeza apoyada en la mesa voy abriendo los ojos, percatándome que mi pelo había sido cortado, rapado y dejado por todos lados como pelusas sobre las manos, sobre las sillas, por todos lados un mechón. Histérico como niña ante la evidencia de su falta corrí al baño, en el espejo me miraba de reojo pensando en quien chucha me podía haber hecho eso. ¿Quién weona? ¿quién?

De aquí en más la cosa toma ribetes impensados. Culpaba a los padres de la muy guacha calienta sopa yo se que soy (lo que soy) y salgo con mayores. Los imaginaba a ellos, viejetes insoportables, lateros, mamones y conservadores hasta el hartazgo, lo imaginaba a él como un Coronel en Retiro y a ella, la madre, muy beata, explotada y controlada por este militar de la gran puta. Y adivinaba que había sido él, el muy crestón. Entonces, sin grandes esfuerzos, sometía a la muy rica, sácate la ropa, de que fuéramos donde su papi regalón y que le hiciéramos una gran clase de sexo a lo perrito (yo paradito y ella de potito, ay sí… su potito así… mirándome con el ojete maloliente ), todo el ejercicio, mete y saca, acompañado de un gesto notable: con el mismo dedo que lubricaba, el del medio, el del spyder, expuesto hacia arriba, en señal de chupate este hijo puta, ven y córtame el pelo ahora viejo cabrón.

Como decía son fantasmas y casas embrujadas, pero lo hacen a uno despertar bien mojado.

martes, 14 de septiembre de 2010

una lata de floripondio en la raja

Cuesta la escritura, cuesta que se valla solita, fresca. Cuesta no escribir del malestar en el trabajo, cuesta no pelar a la jefa que te tiene por ausente. Cuesta sobre todo escribir de cosas bellas. Pero como de hambre vive el hombre, sigo en la senda fastidiosa (tal cual dicen los argentos cuando andan con la pluma chueca).


Quisiera darle duro a todos los weones alarmistas del fin del mundo y de los pilares de la suciedad. Todo comenzó con la ley que prohíbe a los super markets y malles que querían abrir y enriquecerse este fin de semana vil centenario. Wevada desde ya injusta porque estamos hablando de tres ricas familias que nunca pero nunca han pasado el 18 en la ofis sino en el yate camino a orcones (¿se imagina usted?), en cambio escribo por los miles de funcionarios operarios (y no exagero weona lesa) que tendrían que trabajar sin alternativa. No como dijo el comentarista pintoso de lengua en conserva agente CNI del tolerancia cero ex JC (que efectivamente tiene cero opinión tolerante) que cree que uno es realmente libre de decidir si trabaja o no y aún más en donde y cuando trabaja. Esta ciego sordo tonto y mudo el pelota si cree eso. Terrible pollo como dicen los funcionarios de la muni de Huechuraba donde está la maraca más lesa de todas, la alcaldesa. El panorama noticiero le dio rienda suelta a este asunto, revelándonos sin vergüenza quienes son sus financistas. Los noteros (a estas alturas ameritan una funa de a uno en el patio de los callados) preguntan a la señora, casi dueña de casa, presidenta de la sociedad de supermecagoendios, respecto de qué sucederá: “eso no lo sabemos, pero habrá desabastecimiento”, las masas se volverán incontrolables. Uno se pregunta, en la buena, antes de odiar con tutti, ¿estará hablando en serio?,¿cómo le dan tribuna a esta Marinovic irresoluta?, ¿a esta Marinovic sin estudios filosóficos?, ¿qué sabrá del 2012 la patrona wena pal carioca?, ¿wena pal bridge en trío latex a lo perrito con chaleco de polar tricolor?

Por la mañana acostumbro llevar a mi hija y su amiga vecina Amanda al jardín. Nos encanta escuchar la Grúa de la Rock and Pop con Villouta ultra suelto de cuerpo como si estuviera en plena conquista juguetona. Dialoga en delirio con su partner pinchadiscos. Esta Grúa es ingeniosa y satírica a morir. Se cuelga igual que periodista hijo puta de la tercera, de una frase, a lo sumo dos, para armar una construcción cágate de la risa las tonteras que pueden oirse ( en el caso de la tercera la organización terrorista que convive con nostros es entrenada en el mismo colegio San George). Le fascinan esos comentarios que no se miden, esos de los que después te arrepientes ni más ni menos, igualita a la bandada de desatinos que me mando en facebook apurado por el aburrimiento. Es un busquilla de la asociación libre freudiana. Y así entre broma y broma te revuelca en la mierda insana en que vivimos, pero con una sonrisa burlona. Este deambular para señalar cómo es que Villouta (vuelve a la tele B ahora ya!!) tiene para la palanca a las viejas alarmistas del fin del barrio alto y asociaciones weonas me hago rico a costa tuya.

En estas ligas yo me ubico en la partida pragmática, la misma que utilizan los mismos gerentes cuando hay que aplicar patá en la raja a 500 de los lumpens que le trabajan al bodegaje por poner un ejemplo. Pragmático en la onda de agenciarse arto copete, carbón y carne (con su pleno a la molleja y el chunchul) antes del desabastecimiento y qué tanta chimuchina!!!. Pragmático en la onda de ya está bueno de firuletes, fintas legales y premios rascas de cinco lucas, pragmático en la onda mejor comprar en botillerías, carnicería y panaderías pequeñitas microempresarias. Así no más, salvando su dieciocho con las botas puestas, listos para el zapateo punk sin coreografía vuelta pa un lado, vuelta pal otro, siga el cajón y el rasgueo guitarrístico, cantele al oido a su fauna y vuelva a empinar el codo pensando en el pueblo mapuche la concha su madre que no existen los 200 años de nada. Nada de bicentenario (¿acaso le celebramos a Portales la estupidez normativa?). Esto es sólo una escusa para no ir a trabajar y para pasarla bien con la familia y los amigos y con mi hermana que viene llegando de sendo viaje americanista que tanto nos debe enseñar de la miseria consumista chilena que estamos construyendo. En el Perú, en Ecuador, en Bolivia, en la selva amazónica, en la sierra nos ven como jiles arribistas que somos, les encuentro toda la razón y a la Marinovic y a la jefa de hogar pirulo le receto altiro no más un litro ayahusca y una lata de floripondio en la raja.

jueves, 26 de agosto de 2010

carta al clinic respondiendo al seriote que también escribió al clinic

Sr. Director:


Quisiera agradecer los comentarios vertidos por el señor Felipe H a mi carta, Día de Mierda, publicada por vuestro semanal. Al respecto quisiera avivar la cosa impulsando algunas reflexiones y odiosidades que surgen una vez revisado el documento de Felipe H.

Estimado, sinceramente agradezco la lectura atenta y concienzuda que le has dado a mi carta. Al mismo tiempo quisiera darle una vuelta de tuerca a tus “sugerencias”. Si comprendo bien el sentido de lo que planteas, tú quisieras que yo pensara detenida y sesudamente en cada una de las afectadas y groseras expresiones con que pude referirme a la persona que robó el auto de Chandy la madre de mis dos hijas (auto sencillo y pequeño, que trabaja para pagar). Te gustaría que yo me diera cuenta que cuando digo “hijo de puta”, “miserable”, “jil culiao”, “tontoculo”, “ladronzuelo”, estuviera digamos conciente de lo que eso puede llegar a significar, es decir que realmente ese ser humano es hijo de una madre que obligada por su situación se prostituye y fuma pasta y toma pelacables y también seguramente en un acto de proyectar su historia hacia el pasado cuando el cabro era chico la mujer lo culpaba por su condición y le daba rabia y lo cascaba y en la escuela al niño no lo querían porque sabían a lo que se dedicaba su mami y cuando caminaba solo, enojado con su suerte y miraba la de otros que era más bacán que la suya y en fin todo eso lo ha vuelto irremediablemente en un “jil culiao” como yo le llamo. Te entiendo y en parte es probable que esta vida de mierda (ya no es sólo un día) lo llevase sin opciones a terminar en lo que terminó. Y también puedo compartir la idea de que ambos somos víctimas de un “sistema que excluye y propicia la competencia y el joderse los unos a los otros”. Pienso en todo caso y muy en buena onda, que más allá de la ofensiva manera practicada para referirme al sujeto en cuestión, igual le daba “sugerencias” para un buen uso del vehículo y de los objetos cargados de valor simbólico y gastronómico. Incluso le recomendaba salir de santiago y acercarse al litoral y echarse una buena cachita en el asiento del copiloto.

Te invito a que leas nuevamente el “día de mierda”, pero más relajado, sin darle tanto valor a esas feas y fuertes palabras, más bien pégate la cachá de que en una situación como esa, con una escritura absolutamente visceral casi sin correcciones ni ediciones, lo que menos importaba era cual adjetivo o garabato resultase escrito. Y en ese sentido es que yo me expresé, sintiéndome mucho más tranquilo después de poder escribir vomitar arrojar toda esa rabia que genera el darse cuenta una y otra vez en el puto mundo en que estamos viviendo, como cuando me robaron la bicicleta o cuando los longis de la garra blanca a la salida de un clásico en el nacional quisieron bajar del auto a mi bella Chandy con mi hija, en ese entonces de 1 año y medio, y se robaron hasta la bolsa con pañales weón. Y las jodidas ganas de que todo se vaya al carajo, las cuentas del banco de mierda que no perdona, el trabajo ostigante de mi mujer que no le permite detenerse ni para ir a la fiscalía a hacer la denuncia, la misma insana fiscalía que te dice que estas puro hueveando, los odiosos que te recuerdan la estupidez de no haber asegurado el auto y la puta ciudad que nos repareó. Y así po, pa que chucha te voy a seguir contando. Esto no se trata de un lloriqueo ni de un tratado político sociológico teórico hegeliano post estructuralista lacaneano comprensivo de la miseria humana sino de ocupar un espacio de expresión para justamente “expresarse” como a uno mejor le resulte, en este caso la diatriba contra todo lo que envolvió ese día de mierda.

Y si, luego de tres semanas el auto apareció en Batuco, hecho bolsa pero con sus cuatro rueditas listas para salir pelando forro de la comisaría. Y si, los pacos fueron mis mejores amigos en el camino.

martes, 6 de julio de 2010

sin seguro, como corresponde

La mañana de este martes 06 de Julio está oscura. Este martes 06 de julio definitivamente será recordado como un día de mierda. Tiene cara de lluvia. Tiene cara de celebración mortuoria, de desdpedida, de asesinato. Tiene cara de perdedor.

Cuando me bajé de la micro recibí un llamado de Chandy. Llorando con rabia me dice que el auto no está que se lo robaron. Es decir que cuando yo salí de casa y no lo ví era porque realmente ya no estaba. Ósea que ese auto que sentíamos como nuestro pero que en realidad era del banco hasta que pagáramos las 30 y tantas cuotas de la concha su madre ya no es ni nuestro ni del banco sino del hijo puta que se lo llevó. Hijo puta que ojalá sepa qué hacer con las dos sillas de guagua –prefiero el trueque que la venta, cambia la silla por macoña tontoculo-. Me gustaría que el cabrón le de su tiempo a los CDs de Mazapán, Violeta Parra, la Charito Cofré y todas las canciones de cuna que tanto gustaban a Ema. Por ahí hay un cabro chico en la familia del ladronzuelo. Hijo de la grandísima puta que espero respete el concierto de Lou Reed en santiago de chile y que lo escuche el muy infame sobre todo en las canciones en que Lou cortaba cuerdas de puro prendido. Miserable que quisiera saboree realmente esos aceites de oliva, merkenes, jaleas de vino y los nuevos productos artesanales del sur de chile. Me lo imagino al huevón con sus brokacochi comiéndose estupendamente el paté de ciervo y los jamones de jabalí, jil culiao cómprate una marraqueta y acompáña con un vinito por favor. Querido sociate, ladrón de mierda que no sabes como nos cagaste reconcha su madre, ocupa el auto para pasear, lleva a tu minoca a la playa, dale un polvito en el asiento del copiloto y si te aburres porque ves otro más grande y más nuevo, entonces pásalo a dejar, usted ya conoce la dirección.



(Hoy Uruguay se juega el paso a la final del mundial)

lunes, 5 de julio de 2010

Qué rico es pedir a gritos un tema de los beatles

Más prendido que televisor de conserje me dijo un apoderado del jardín. Se suponía que hoy todos lo pasaríamos bien (peña solidaria, cuota de 5 mil pesos por persona, comida orgánica y guitarreo onda la casa en el aire*). Frente a la amenaza copuchenta del papá paquetón me defendí ayudando en la barra (escenario de alto riesgo que se vuelve en tu contra). Destaqué. La banda invitada es solidaria y me presta maquillaje. Mientras los lindos canjean el navegado de la entrada, yo una piscola con dos hielos, vaso plumavit tamaño medio. Dato relevante y urgente: el tamaño si importa, la cantidad también. En un dos por tres la voz se vuelve segura y fuerte. En otro dos por tres ya desembocamos en el famoso exceso de entusiasmo que, observado desde la distancia dolorosa del día después, reivindica la coprolalia y el hueveo califa, una revuelta poquín anárquica, último pestañeo, un coqueteo con la muerte –simbólicamente representada en mi bella señora-. Comportamiento prehistórico, salvajismo adolescente e incomprendido.

Querido familiar no te sorprendas con el desenfreno y la ausencia de autocontrol, siempre puede ser peor.



*y así todo se llamaba peña.