En lo que creo (J.G. Ballard)

"Creo en mis propias obsesiones, en la belleza del choque de autos, en la paz del bosque sumergido, en la excitación de un balneario desierto, en la elegancia de los cementerios de automóviles, en el misterio de los estacionamientos para coches de varios pisos, en la poesía de los hoteles abandonados"

martes, 22 de febrero de 2011

Breves historias de asesinos seriales Patagónicos, el Aspirina.

Le decían el Aspirina. Era un dolor de cabeza. Según el comisario sus asesinatos presentaban dos rasgos distintivos: fracturar la rodilla derecha y enviar cartas con sentidos pésames a los familiares de sus víctimas. El mismo comisario aventuraba explicaciones hipotéticas respecto del afán de doblar piernas derechas y dejarlas mirando en sentido opuesto. La hipótesis que recuerdo era la del hermano mayor que quiso ser futbolista y practicaba con él, fantaseando con distintos escenarios y situaciones posibles. Llegó la hora de la ficción, su equipo se encontraba en desventaja, 9 contra 11, resistían el cero y debían mantener el resultado, no importaba que le expulsaran. Aspirina, de un momento a otro, se convirtió, al menos para el mayorcito, en el wing habilidoso que todo defensa uruguayo quiere destrozar. Todavía con la pierna rota se dio maña para golpear el rostro de su hermano una y otra vez, tomó su cabeza y la azotó contra el árbol que por momentos era el vertical más lejano del arquero. La costumbre de enviar cartas de condolencia comenzó tristemente con su madre. 

jueves, 17 de febrero de 2011

Entrevistándome antes de aparecer en Revista Tv Novelas -Cuestionario de Proust-.


¿Cuál es su idea de la felicidad perfecta?
La idea de la felicidad es molesta, siempre andan promoviéndola y es tan escasa, es como los créditos hipotecarios: por un momento de felicidad te pasas  la vida pagando intereses. Claro que he vivido de esos pocos, intensos y fúlmines momentos. Hay algunos que recuerdo: la noche romántica del Lunes después de un encontronazo con mi amada. O escuchando a Ema, mi hija de dos años, que saluda al transeúnte varón, llamándole caballero; felicidad instantánea y reciclable. En todo caso, planteada así la cosa,  la felicidad no puede ser perfecta. Nunca me gustó sacar nota 7.

¿Cuál es su miedo más grande?
El miedo más miedoso que tengo siempre ha sido a la altura, subir una escalera de Bomberos puede ser mi atroz pesadilla. Después, tengo miedos a que mis hijas sufran, a que Chandy deje de amarme, que la familia se vaya al carajo. Soy bastante miedoso, aunque depende bastante de como ande la autoestima. Años atrás sólo le tenía miedo a la altura, nada más.  Me tiritaban las piernas, perdía el sentido, la razón se nublaba sólo por asomarme a un barranco o por subir una clásica roca costera, jamás he podido tirarme un clavado Acapulco, ni he estado cerca de saltar en Benji. Envidio profundamente quienes suben árboles. Me culpo por haber traspasado este temor medio impotente a mi hija Violeta, la primera, con la que ensayé para corregir estos miedos con Ema. En cambio a ella la miro, la espero a brazos urgentes debajo del árbol deseando evitar su chancacazo. Y aprovecho de criticar férreamente a los paisajistas o diiseñadores o responsables de las escasas plazas con juegos para niños, ¿han observado el piso bajo los columpios?, ¿en los resvalines? Piedras, concreto, en fin, directo a la posta. Aconsejo el seguro de accidentes en cualquier nueva y acondicionada clínica privada, en la Alemana por 50 lucas el año calendario, te atienden enfermeras y educadoras de párvulo, dos fantasías en una pasadita.

¿Cuál es el rasgo que más deplora de usted mismo?
La creciente flojera, la incapacidad ascendente para evitar el aburrimiento en los espacios laborales. O no me gusta la idea de trabajar o me estoy volviendo un weón recontra flojo. Deploro también mi orgullo ciego, sordo y mudo.

 ¿Cuál ha sido su mayor atrevimiento en la vida?
Qué duda cabe, atreverse a ser padre, asumir el condoro con gallardía y dejarse amar. Cortarme el pelo en razón de lo anterior, bailar a ojos cerrados, bañarme guata al aire con sunga en piscinas y balnearios chic, superar la vergüenza de leer poesía en público (Sebastián, piscolas y paraguas de por medio) y terminar mi tesis: lejos la señal más clara de que todo en la vida me costaría sangre, sudor, lágrimas y mucho pero mucho auto flagelo.  

¿Cuál considera que es actualmente la virtud más sobrevalorada?
Las virtudes, valores y principios hoy son pura retórica. Eficiencia. lealtad, humildad, responsabilidad. En fin lo que un día aplica al otro los medios, la vida, los políticos, la nueva forma de hacernos cagar lo declara obsoleto y hace figuritas de papel con él; y ya sabemos: las hojas se la lleva el viento. Los 10 mandamientos y “la cacha y la espá”. Esto se trata de sobrevivencia, la realidad actual es que nos faltan líderes modélicos a quienes seguir, que nos inspiren y nos ofrezcan estas virtudes a modo de copia desfasada, siempre fallida y vagamente similar a la original. Bielsa lo fue por instantes, yo lo respeto y seguiría a la china, pero nunca tuve el valor de pasearme por Pinto Durán, porque tampoco tengo la valentía de atreverme a ser una pizca de lo que él es. Mejor, prender un cigarro, abrir una cerveza, ver su despedida, llorar y quejarme sanguinariamente hasta que todos los jiles lo olvidemos. O, bien puede ser, hasta que le compre a mi hija, para sus quince añicos, una polera vintage (en la nueva tiendita del Clinic ubicada en el nuevamente remozado  Parque Arauco) con su imagen en blanco y negro, y una leyenda que diga: ama el césped.

¿Qué es lo que más le disgusta de su apariencia?
La guata, tengo mis rollos con los rollos que llevo en ella. Convengamos en que pude ser distinto, he sido flaco, pero he pasado la mayor parte de mi vida con la guata de manera más o menos llenita. Nunca me ha tapado la vista, siempre he podido revisar mi pirula, eso si las poleras ajustadas las estiro hasta sus límites y si no dan, no las uso. De pendejo me molestaron bastante con mis orejas, lloré arto llegando a casa pero madre fue sabia y siempre me aconsejó bien, calma, sin respuestas, el silencio y desprecio a la estupidez, al bulling lo que es del bulling. Pero en la verdad de mi historia nunca me complicó mucho el tema, de hecho ahora que he vuelto a usar el pelo corto, Don Carlos mi peluquero favorito, un clásico de navajas que ya no las usa por haberle cortado el cogote a un viejo fascista que se movía mucho con un tic como los del presidente (¿no habrá algún remedio o tratamiento millonario para este pobre caballero?), una vez él me pregunta: ¿le descubro las orejas?. Uno, no me las está descubriendo, son famosas, y segundo, a estas alturas, estimado Don Carlos, ¡¡¡que mierda importan las Orejas!!!

¿Cuáles son las palabras que más usa?
Los garabatos, casi todos, que son unas muletillas muy difíciles de filtrar.
  
¿Qué es de lo que más se arrepiente?
Me he equivocado un montón innumerable de veces, pero arrepentirme, ¿ma qué eso? (¿italiano?). No, pienso en aceptar mis errores, en pedir las disculpas del caso con mayor  o menor emoción, con mayor o menor convencimiento, pero arrepentirme no.
Aunque si me arrepiento de haber devuelto los 100 mil dólares que encontré botados, en un fajo con un elástico muy al estilo Donny Brasco, en la arena de una playa perdida al sur de machupichu. También me arrepiento de no haber robado el libro Meridiano de Sangre de Cormac McCarty de la casa de una amiga que yo sabía que ni ella ni su divorciada madre leerían jamás. En fin me arrepiento de no haber hecho cosas malas.

¿Cuál considera que es su estado actual de ánimo?
A veces pienso que mi animus depende mucho de las expectativas que tengo de lo que puedo hacer en el día, en este sentido el estado actual de mi ánimo es bastante malo. Hoy no hay carrete ni comida ni paseo a la vista. Otra cosa que afecta mi ánimo son las noticias de la mañana, la ducha: la calidad y temperatura del primer chorro de la ducha. Y finalmente tendría que afirmar que si el café es cargado y de grano se puede mejorar casi todo lo demás.

¿Cuál es su posesión más preciada?
Pienso ser copión en esta respuesta porque cuando la leí me pareció que yo debiera decir en este juego ficticio algo similar: Aún cuando mis dos hijas no son posesión mía, las tengo en comodato idealmente por quince años, como corren los tiempos y las lluvias y los cambios climáticos y barrio culturales es posible que revisemos junto a SENAME el contrato anticipadamente, pero en definitiva ellas son lo más importante que tengo y tendré por siempre. El resto uno que otro libro, mi caña y moscas de pesca y nada más. Mis otras posesiones son todas del banco y no valen nada.

¿Cuál considera que es la peor miseria?
Vivir para trabajar y trabajar para vivir, cualquiera de estas dos afirmaciones son miserables pues deberíamos decir: vivir haciendo el amor, tomando, jugando, pasándola rico. Todos para arriba. Mira, como dijo el Charly la otra vez: cuando el mundo tira para abajo, es mejor no estar atado a nada. Y claro, eso lo dice el que ocupa zapatillas con velcro, pero uno ajilao, atrapado al sistema, cobarde hasta las entrañas qué puede decir, ¿Qué puedo decir?. Y la pobreza y los niños y las dictaduras y la suciedad de sociedad en qué vivimos, siempre dije que no quería traer niños a este planeta y aquí estoy, papucho de dos bellezas, buscando cómo ganarle esta partida al lunes, martes, miércoles, jueves y viernes, porque los dos pequeños días sábados y domingos creo que los llevo ganados, por ahora.

¿Cuál es la cualidad que más le gusta de una mujer?
Entre hombres y mujeres no encuentro muchas diferencias, las que conozco son porque yo soy hombre y cada vez que me da por pensar en estas leseras lo hago aquí, sentado en este wáter hediondo.
Ahora, si pienso en mi mujer, que es mi esposa y la madre de mis dos hijas, tendría que decir que me gusta todo lo femenino, su histeria y locura, su llanto apresurado pero a la vez su coraje, valentía, sapiencia, su cuerpo, uf mi dios gracias por ponerles una costilla menos. Por eso creo que Shakira es hombre.

¿Y en un hombre?
En la misma lógica anterior me gusta la neurosis, me caen bien los Woody Allen, los débiles, llorones, borrachos, pero no de cerveza como decía hoy el “atropellado” de Charly Sheen (el prefiere los borrachos de Vodka porque son más predecibles, chucha conociera a los borrachos de pisco), actor que, a todo esto, sólo conozco por sus notables películas noventeras Rambo y Calígula. No me gustan los metaleros que se las dan de rudos y en la dura andan juntando peluches en su pieza que en realidad es una pieza que está en la casa de sus padres y que le regalan tortas a sus pololas que también andan de bototos para el día de los enamorados, tortas weón, tortas. Otros que me están callendo como las reverendas son mis vecinos que andan vendiendo la pomá con sus terapias florales e himánes, que se las dan de Hippies y son unos cochinos, flojos y mala leche. Me gusta, sin histeria y sin neurosis, la gente bruta del campo, los mapuche del sur y los aymara del norte. Me gustan, ahora mucho más todavía, los magallánicos, que están recién empezando.

¿Quién es su héroe/heroína de ficción favorito?
Mi abuelo, es un héroe en la ciencia ficción y un carajo en la realidad, como prefiero quererlo, lo defino como personaje, lo dejo en ese lado ficticio y le quiero y amo mucho.

¿Quién es su héroe/heroína real favorito?
Son dos: Butch Cassidy y Sundance Kidd, que con otros rufianes formaron la famosa “Wild Bunch” (pandilla salvaje)  quienes llegaron a la Patagonia Argentina arrancando de unos polis privados de la agencia Pinkerton, pasaron por nuestro Chile y terminaron su vida robando bancos y trenes en Bolivia.

¿Cómo le gustaría morir?
Bajo el agua, entregado.

¿Qué apodos tiene?
Desde la pre historia hasta ahorita no más: Fran, Dumbo, Pailón, Paila, (Caricias), Orejón, Rusia, Rusio, Rusiete, Pancho, Emperador, Oráculo y papi, papucho, papo, que son los que más me gustan.

¿Dónde y cuándo es feliz?
En la casa, en un asado, en el estadio viendo futbol, comiendo un saguruche en el Cyros, comiendo unas mollejitas saltadas en el Cajamarquino, comiendo unos choritos con la Violeta, haciendo el amor con la Rusia en cualquier parte, fumando un porrito, piscoleando con los amigos, subiendo un cerro con mi hermano, pescando, leyendo, escribiendo vertiginosamente sin filtro ni edición, cagando mientras leo, escuchando música a todo cañon medio que me pongo a bailar, en fin ¿ya les dije que le felicidad era un invento socialdemocratacristiano de fin de siglo que los griegos nunca compraron porque preferían ser activos en el sexo con niños sin mucho pelaje?.

¿Cuál es el rasgo de personalidad que menos le gusta de un hombre?
Esos rasgos tan de posmo lacaneano de observador acusioso, prudente, de palabras agudas ácidas e hirientes que solo esconden no sé qué atributo o defecto más fome que el anterior. Puta weón tomate un trago, relájate, fuma un poquito de esto y disfruta la vida, no hay como decir idioteces y después hacerte responsable de ellas. Esos weones debieran ser torturados con esas sustancias que te hacen hablar hasta por los codos y contar todos tus secretos. Freud usaba cocaina, si sirve entonces póngale.

¿Qué o quién es el más grande amor de su vida?
¿Cómo qué? Onda ¿mi muñeca inflable 2.0?. No pues, quién, y si no lo tienes dices no le conozco aún. En mi caso, la Rusia y las dos Rusitas.

¿Cuándo miente?
De forma permanente y elaborada, creo en la mentira como el aliño fundamental de este menjunje que es la vida, sino fuera por ella parecería una papilla de guagua, preparada por mamita sobreprotectora en estado cuatico después del parto que no pueden comer repollos, que no coma porotos que no la traigas al mundo mejor, piensa bien qué haces con tu chori pues.

¿Qué no perdonaría?
Desconozcolo, porque soy super aplicado en el perdón, muy cristiano apostólico y romano para eso, además que creo ser consecuente: si la cago tanto tanto más perdono. Ahora anda a saber tu con lo que uno se encuentra en esta vida. ¿O no Proust?

¿Qué le hace reír?
La grua de Villouta y Werne en sus programas radiales, las galletas de mariguana, Pablo Blanco y sus tonteras, la Ema y sus locuras, la Violeta y sus gustos tan de mujer, tan de vieja pituca, tan de señorita.

¿Qué te hace llorar?
Soy llorón y mentiroso desde cabro chico. He llorado, en mi vida he llorado. Por amor, por teleseries, por fútbol, por alegría contenida, por risa desbocada, por angustia, por vomitar. Nunca por No cagar (en caso de que alguien estuviera pensándolo). Por dolor, por mis muelas, he llorado para no ser pateado, para conseguir un aumento de mesada y para que mis padres me dejen llegar a las tres y media después de fiesta con gorilas del colegio.

¿Cuál considera que ha sido su mayor logro?
No he logrado nada. Nada por mi mismo, ni solo, todo ha sido gracias a otros. He logrado avanzar en varios desafíos insignificantes y otros gigantes me han quedado como poncho. Lograr ser padre no significa hacerlo bien, es como casi todo, una tarea pendiente y que no tiene fin, ni en la muerte ni después de ella. En el cielito o en el limbo (aun cuando preferiría el infierno de Condorito) me veo trabajando todavía, así como diciendo: chucha yapo ¿cuanto falta para el fin de semana? o ¿chucha esta temporada no hay días sanguches?, qué futuro más horrible. Como señalase Don Marcelo Bielsa, son más las derrotas que los triunfos y sobre ella vale la pena conversar, de lo otro na ni na. Mi mayor derrota claramente es no haber dado el ancho como futbolista o no haberme atrevido ni aventurado con la Dirección Técnica, derrota es no saltar desde lo alto. ¿capichi?

¿Para usted qué es un buen insulto?
¿Un buen insulto es lo mismo que una buena chuchada?. ¿El concepto empapelar vale como un buen insulto?.  Desde hace poco me volví un gran insultador, gracias a la escritura he podido expresar la más ordinaria y certera combinación de puteadas que yo conociese, ¿no será mucho? me han preguntado, no lo sé, ¿estaré desarrollando una carrera emergente de la papelería misma?. Todo comenzó cuando nos robaron el auto, lo supe bajándome de mi querida D18, me devolví rápidamente al departamento a acompañar a mi mujercita que estaba con las niñas, fuimos a la comisaría tramitamos el asunto, nos dijeron que estábamos prácticamente cagados, pensé en las cuotas bancarias, mantuve la calma, la mantuve por horas, volví a tomar la D18, llegué al trabajo, saludé sin explicar nada, entré a mi despacho, me senté, encendí el PC y abrí world y ahí, en un acto místico, interno inconsciente, sin la mano de dios ni de su pirula, escribí de un respiro una diatriba que resultó ser la primera de muchas.

¿Cuál es su idea de la fidelidad?
La misma que la de mi señora afortunadamente, aun cuando ninguno de los dos la tenga muy clara.

¿Cuáles son sus músicos preferidos?
Previo a responder debo decir que odio los rankings y todo tipo de categorizaciones que es lo mismo que haré a continuación, por lo tanto caigo y me presto a jugar este juego del cual seguro no sabré salir. Y los que saben, bueno dejen la soberbia y sonrían. Podría separar mis preferencias musicales en dos tipos, ambas son mi preferidas:
Musica lírica poética de fogón: Sui Generis, Spinetta, Bob Dylan, Victor Jara, Violeta Parra, Leonard Cohen, Jhonny Cash, Nick Cave, Calamaro, Sabina, Nick Drake y todos los que olvido y no he alcanzado a oir.
Música frenética soulsísima de los cojones: Schostacovich, Mahler, Bach, Robert jhonson, Charly Parker, janis, Jimmy Hendrix, Lou Reed, Velvet Underground, Clash, The stoogies, Morphine, Rolling, Cure, Nirvana, Sonic Youth, Charly, Sumo, Prisioneros, Puta Marlon y todas las chicas del montón.
Y pueden ver que la he líado, nada nuevo, nada original afortunadamente.

¿Sería capaz de matar?
Si claro, lo he hecho innumerables veces: a insectos, aves y peces, un par de gatos y un perro. Nada de lo cual pueda arrepentirme ni sentirme orgulloso, menos hoy que es tan mal visto pues, de todas formas siempre lo hice por hambre. Y si me preguntas, querido Proust, por los seres humanos me parece que se lo merecen (proporcionalmente) en un grado mayor a los otros seres que mencioné. Pero no creo, me faltan agallas.

viernes, 21 de enero de 2011

No podemos vivir sin poesía

Es más que curioso esto de trabajar en un lugar al que le digan el “Olimpo”. Es raro, anormal y aberrante desde mi perspectiva, pero yo lo elegí así. Me enfrento hoy a mi esquizofrenia diurna y vespertina. Es incomprensible desde todo punto de vista que, al momento de mayor actividad escritural  que realmente surgía del corazón de mi corazón, de mi rabia de la rabia que secretan mis entrañas, me vuelva un jil anacrónico que se va de gira al olimpo. Acuso recibo, parezco globo inflado, cuidado con el pinchazo. Abandono de funciones, abandono la ciudad, abandono a la gente de la ciudad, inmersión y asfixia alcurniosa y ascendente en la escala de primates cada vez más quejumbrosos e insatisfechos, directamente proporcionales a sus ingresos y joyas doradas en LSD. Curioso también pasar de las cloacas calurosas y hediondas a orillas del Mapocho al refrigerador fálico e higiénico de la torre ganadora de concursos chic e internacionales. ¡¡¡¡Qué manera de ser fanáticos del aire acondicionado estos camaradas apostólicos!!!! No podemos vivir sin poesía, no quiero ser un tonto solemne. Pero lo parezco, lo padezco.  Lo soy de 8 y pico temprano la mañanera hasta las 6 y verga apretando raja asalto D18 rumbo a comunidad Aguirre Lucco. Bajo cada día catorce pisos, bajo echando sangre por boca y narices. ¿Cómo será la próxima bajada?, ¿cómo será la caída libre?.
El poeta está ahí para que el árbol no crezca torcido, pero este tronco tiene las raíces con hipoglicemia, las hojas secas y la fruta podrida. Ni la rectitud aparente de sus ramas de espíritu salvaje logran engañar al todo poderoso. Esta es la esquizofrenia de vanguardia, del sobre viviente endeudado hasta el hoyo, la esquizofrenia del weón mentiroso que se peina lengüetazo, de terno y corbata jornada diurna: la pérdida del juicio crítico en horario laboral. El retorno a la casita se hace en yerba y arrumacos familiares desoxidantes. Es la locura del principio de este siglo que  tiene mala pinta. Esta es la miseria del pelota que ya no reclama como antes: me entrego. Suban, si les parece. Me parece, a la mierda el porrazo, todo sea por el seguro de muerte y para pagar el crematorio. Miren que mis zapatos son mis ataúdes.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Chabela two thousand and ten.


Ultimo día en la Fundación de Orquestas Juveniles, último día de horas programadas para vociferar las rabietas contra el planeta tierra y el orden de las cosas. Será probablemente mi ultimo día a tiro de cañón, mi último día sacándole brillo a la metralla, disparando cohetes teledirigidos a todos los conchasumadres que no piensan en el otro y que creen que su verdad es la verdad de todos. Esos jiles pueden irse directo al infierno de la señora Ossandón donde les espera karavina con su corneta bien emulsionada. Los dueños de bancos gerentes de empresas contaminantes  equipos de fútbol de la prensa de la tele todos aquellos que se sientan muy dueños de algo por favor inviertan todo su Kapital en un negocio poco rentable y arriesgado que tipín mayo ya les de perdidas gigantescas y los lleve a posicionarse en un semáforo reguleque a todo sol y toda lluvia.

A los brocacochi que les gusta el sambeque, compartir, pasarla bien, la poesía, la calentura y la música bien distorsionada mi más férreo abrazo de este puto fin de año porque del que viene ni hablar.... Y el abrazo más fuerte es para mi hermana la bellahermosa, mi hermano duro de matar y pal Renzo puro corazón.

viernes, 17 de diciembre de 2010

La primera vez que nos reunimos me preguntaba si en su primer mes de trabajo habrá pagado el piso

A las 12 tengo reunión con la jefa de gabinete de la primera dama en la moneda. La Lola es estupenda. Tiene el formato de niña pituca de colegio los andes, el formato de mina que a mi no me pescaba cuando yo estudiaba en el padre hurtado. No pasa los 30 años, tiene un buen magíster y  estudió abogacía, lo que basta y sobra para hacerse cargo de tamaña tarea y oficina. No miento si digo que hay tres grandes mesas de caoba y sillas estilo napoleónicas y garzón y comida a la carta y más de una secretaria todito para ella. La primera vez que nos reunimos me preguntaba si en su primer mes de trabajo habrá pagado el piso y a quienes habrá invitado y si podía conciliar el sueño con tanto poder en la espalda. Recuerdo que con Cecilia comentaban las horas de peluquería relajante que se daban en el mismo barrio donde se perdió la perra Juanita de Javiera Díaz de Valdés.

Se nos acerca el verano y es tiempo para descansar. Todos nos merecemos un tiempo de cambio, de relajo, de ocio. Mis veranos ya no son lo que eran, hoy por hoy no paso los quince días legales. Los primeros cinco me despierto exaltado a las 6 de la mañana como si mi despertador siguiera machacando. Los 5 siguientes son realmente diferentes y me apago y me vuelvo medio cromañón y quiero comer cordero, ir al campo, zapatear y me sale algo de barba y tomo color y empiezo a sentirme vivo. Los 5 últimos días lloro. Me cuesta dormirme y me angustio. Me carga volver. Me carga trabajar.

¿Pero qué pasa con nuestro presidente qué desde hace un tiempo le da por visitar el lago de mi infancia? ¿y cómo es qué descansa? El año pasado fue año de elecciones, año de campaña, año relámpago, año terrícola agotador. Para el no, para el seguro fue un año ganador, un año tranqui, un año de ventas y millones. El presidente es de otra especie, de otra bacteria o virus o viruela. Los periódicos y noticieros le mostraban cual Alien dando vueltas de aquí para allá. Que se subía al caballo con las nietecitas y una de sus hijas que después sería ministra. Al rato se le veía buceando con sendos equipos comprados en Cancún junto a sus hijos y un par de cabros amigos estudiantes de la portales que ahora son seremis, intendentes, directores regionales de alguna dependencia chora y entrete. Sin mentir, todavía en la mañana, antes de que les callera el cara de gallo en plena maceta encefálica ya se les veía  11 por lado con uniforme y canilleras puestas (algo que con amigotes tenemos prohibido en el libro a editar de las prohibiciones). Un tiempito de 40 minutos, abandona el equipo en plena goleada y se va a comprar unos locos (en veda) y unos erizos “para la CECI que anda de mala porque ayer le mostré el papelito a unos amigos que vinieron a vernos en la noche para comernos unos corderos al palo estilo patagónico de rio gallegos mientras el imbécil de mi hermano cancheaba un guitarreo por unas 50 luquitas usted sabe bien para qué”. Después del almuerzo y la comida no quisieron mostrar nada en la prensa, pero ya en la tardecita después de bajar la comida para evitar los calambres, el pirotécnico del presidente se subía a su saeta para tirar a algún nieto hincha pelotas en ski y luego en una donut “sacate la chucha cabro maricón”. Y llama al secretario y a su jefe de gabinete que tienen la suerte de vacacionar con el en la misma temporada y casa y pieza y baño. Y les dice, “jetones”, organicen un partido de polo con los Edwards que también andan por ahí en el lago y con los Zegers que no se les valla a olvidar invitarlos. Y así se entretiene el. El perla como le gusta que le digan las chiquillas de los masajes descontracturantes y tántricos con final sensitivo a toda raja. Así, sin parar, sin parar con su blackberry en el bolsillo del traje de baño, sin parar con su tik nervioso que ya le tomó la pirula. Así, en la tarde, se escapa a la moneda a mirar la foto, a revisar el outlook con la CIA, a mirar su cinturón presidencial que cuelga en su pared que debe y tiene que ser más grande que la pared de al lado y que la otra y que la otra de más allá, la de la niña que yo comentaba que anda estupenda con su peinado lais y sus regias shalabotas.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

En Navidad vestirse de monja también resulta


No hay como andar disfrazado de viejo pascuero. Los grados de respeto y sorpresa y asombro que te entrega la gentecita transeúnte son comparables a la ilusión de autoridad de un alcalde que se cree el hoyo del queque en tesito con el club de adulto mayor “los años dorados”. El poder de la blanca barba es peligrosísimo, entran ganas de mandarse un pato yañez frente a una comisaría o de peñiscarle el cachete izquierdo a la secretaria ejecutiva del puto banco chile que me debe al menos un wisky de regalo para fin de año. Lo digo porque lo sé. En los años universitarios financiaba el regalo a padre, madre y polola de turno –siendo más honesto y menos abacanado, la polola fue una y le escribía unos poemas enteros plagiados onda parchework que le gustaban pero no tanto-. Como les mentía, retomando, me ganaba buenas lucas a punta de representación pascuera en familia monárquica latifundista aliada de las FARC del gran amigo abogado te defiendo cuando estés en problemas vernácula.  Las acciones diseñadas en el guión familiar se torcían inmediatamente, se truncaban el mismo día 24 pasada las 16 hrs. El plan maestro se distorsionaba apenas los 30 grados de calor me llegaban al cerebelo arrancando del algun mol atiborrado de seres humanos pacientes y lindos del área completamente perfumada de la envoltura de regalos. Nunca cumplí mi rol, nunca fui lo que me pidieron: un viejo pascuero a cabalidad. En una de esas fotos guarras del viejo con los niños, la hermanita menor me dice: me engañas yo se quién eres. Un clásico que no aparecía en el guión pero que formaba parte tácita del contrato era fumarme un porrazo antes de la actuación. Nunca recordé cómo eran los cantos navideños ni las oraciones religiosas que confunden a los niños entre regalo y regalo enchufándoles un rito sacro en la geta. "Viejo pascuero, porqué no rezamos el padre nuestro", chucha ¿y eso que tiene que ver con Falabella? La acción comenzaba disfrazándome en departamento vernácula. Traje piñufla, barba piñufla. Almohadas en la panza y el zapato de mejor calce para los fines santa closanos. Salir del departamento detrás de todo ese ropaje era lo más entrete que hay, mirar a los pendex bien vestidos con bermudas y camisas mantel, los brothers peinados al cachetazo en ese verano sin nieve ni pino ni ninguna porquería yanqui, verlos horas antes de la misa de la gallina picúa, en fin... el contexto compañeros. Era para rayarse la cara de los pequeños arcángeles. Era para chiflarse y no volver a ser yo, el otro. Miraban con ojos de sapo y uno si andaba amoroso les regalaba un jojojo travesti de vos impostada. Si andaba de mala el obsequio llegaba desde el dedo vecino del anular, el del spaider. En el auto no faltaba ver al pascuero fumando un pucho, con anteojos de sol y música a todo cañón. Un pascuero rolinga. Faltaba la viejita eso sí. Siempre fantaseé con la misma escena: abuelo performatico e irreverente le mete mano a viejita vestida con mini roja satín.


Vestirse de las carmelitas también resulta. Es chistoso y sanamente recomendable, juegue a ser un santo hijo de puta. La gayá no entra en detalles, se queda en la silueta y la forma. Ni pescan que la monja weona ande con barba y piernas peludas (con cicatrices futboleras de tiempos lejanos, muy lejanos). Esa actuación nocturna fue pasadita los límites de la racionalidad y el juicio crítico del tiempo y el espacio psiquiátrico del doctor Van Helsing y su cómplice el señor Otto Dor, un robin del sexo con pastillas en el chiquitín.  La hermana Rosa y sus sacristanes dejaron la previa vip del limbo con tutti cuanti. La monja sedienta media tembeleque pide no terminar la función y se baja en El CIELO con la lengua llorando un ave mayo. El día de la bestia. El día de Sor Rosa fue pirotécnico. Recuerdo el baile con la punta del pié y la sotana o como se llame bien arremangadita para que no se interponga en el twisteo desquiciado que propiciaba el espíritu santo tan abominable que me tentaba como mi amigo el demonio que a veces llora en su depresión profunda provocada en la última confesión con su maestro Karadima  a quién le rogaba una donación por la necesidad de braseros para pasar el invierno en la JUNJI con la vieja coluda buena pa gozar sticky finger detrás de la virgencita que se llevó de la casa suya para la oficina como me dijo a mi su nana que está tan contenta con ella porque la invitó a las rocas de santo domingo todo enero y todo febrero al lago ranco a la casa de al lado del presidente que va andar en moto y a caballo al mismo tiempo mientras sus hijos juegan fútbol contra los peones del campito y yo feliz porque sino no iba a tener vacaciones ni mucho menos. Recuerdo caerme de raja y mostrar los boxers coco afuera muerta de la risa como solo nosotras las hermanas sabemos reirnos. Recuerdo el auto y el paco que nos detuvo, recuerdo el parte que no pudimos pagar por estar fuera del sacerdocio. Recuerdo el trío infernal dando las ultimas caladas al piticlin mañanero en el cerro de los aviones a papel, vuelta la espalda a la ciudad esperando los primeros rayos del hachazo que te puedo encargar a ti don corleone. 

jueves, 18 de noviembre de 2010

De vez en cuando hay que trancar con la cabeza

Me entretiene servirme de mis recuerdos para torcer una historia como esta. Una historia que alguien compartirá, una historia que con certeza dará mucha rabia a los fanáticos ortodoxos de las verdades absolutas y de los rankings (Pelé o Maradona, los Beatles o los Rolling) intento molestar a los cabrones que se llevan la mano al corazón con el himno nacional, a los vigilantes de la lealtad ultracomprometida y de la tontera patriotera fascista. Espero que haga picar sus pálidos traseros con mis volteretas del tablón. Aún cuando no sé donde vaya a terminar este texto de la entraña. Prefiero aclararlo: no nací polémico, nací cruzado y en una familia intensa y extensa, con una decena de tíos (padre incluido) esperando un sobrino varón. Una familia ansiosa por llevar al primer pendex al estadio, una familia que dejaría el luto de la abuela gritando en el estadio. Así no podía ser distinto el desenlace.

 Ni bien cumplí un año, ya tenía el uniforme completo de la universidad. Dice mi madre que el pilucho tenía el escudo cruzado por la espalda. El día de los franciscos me llevaron por primera vez al estadio, un Santa Laura travestido por las jornadas dobles con hinchas de uno y otro equipo. Pasaban pesadamente los años ochenta. Mi primera marraqueta mechada me la sampé con una crush esperando el ingreso de los “blondos” jugadores católicos; los Pablo Yoma, los Luka Tudor, los Raimundo Tupper (Q.E.P.D). Los de buen pié, los finolis del campeonato nacional. Claro que en esos años me inundaba un romanticismo absolutamente sordo, realmente sentía los valores del buen fútbol (los siúticos de hoy le llaman los valores del caballero cruzado, hoy a los de la mesa redonda sólo los veo en festines y jolgorios perversos, listos para darse latigazos culpógenos), realmente apreciaba ese estilo de jugar a la pelota, de toque, de toque, tal vez demasiado toque. Sordo porque no veía como tejían el futuro de la institución, era weonazo, ingenuo, pánfilo. No entendía que subir al cerro, tan cerca de mi colegio, de mi casa, de mi “barrio”(¿?) significaba en realidad la muerte del equipo, del club, fuimos dando un paso tras otro, cual ganado, lentamente llegamos a lo que hoy conocemos como Sociedades Anónimas. Ni cagando entendía que no jugaríamos los clásicos con la U en nuestro estadio, ni con el colo, en fin ni los conciertos son buenos en la cordillera. 

 En la distribuidora de maderas (DIMA) de la familia de mi padre, ubicada en Independencia, trabajaba Don Enrique, un viejo fanático de la UC. Tenía tres o cuatro posters con los equipos campeones de la cato, los Néstor Icella, los Ignacio Prieto, los Vicente Cantatore; no podían ser más por falta de copas y estrellas. Supe que algunas veces subió la cordillera para seguir a su equipo, supe que su radio de bolsillo nunca le falló.  Era de esos viejitos que echo tanto de menos, esos que aún aparecen en partidos de segunda división, esos que vociferan contra el referí voz en cuello, con una mano exclamatoria y la otra firme con la transistor al oído. De vez en cuando intervenía replicando el comentario del comentarista. Juegue al teléfono (vaso plástico y una pita) y verá, el resultado de esa conversa es único, inaudito y trascendental en el futuro de todo hombre. Pase por la Unión Chica, puede topárselo, viejo querido, viejo chucha, siempre encantado con un borgoña.

 Puedo decir que fui infectado por el gusto del toque y el pase en las pichangas del colegio, en los partidos con los primos, en cualquier cancha, pasto, maicillo, baldozas... puede pensarse que era medio extraño mi sentir pelotero: siempre me gustó más meter un buen pase que hacer un gol, ahora si el gol era resultado de una murallita cuanto mejor. La católica siempre o casi siempre tuvo de esos jugadores que yo idolatraba como una groupie loca. No hace mucho dejé de dormir hasta la suciedad con el uniforme del equipo, jugando finales con la almohada, pegando patadas bajo la sábana estilo Jorge Aravena, Coke Contreras (el pase de borde externo), la vieja Reinoso, Gorosito (tiro libre a colo-colo en el monumental): fotografías de un tiempo que cayó solo. De eso ¿cuanto ha pasado?, ¿Cuántas copas regalamos? Veo al matador, año noventa y cuatro y se me cuecen las bolas.

 Mi vida de fútbol se distorsiona, se vuelve lúcida, crítica, irascible. El fracaso hace su entrada oficial, con uniforme puma y logo cristal en el pecho. Siguieron las intentonas y un par de desastres: Garnero, Capria, Morales. Se hablaba del mejor trabajo de inferiores, del mejor programa formativo. Todo eso lo creía, en el sentido casi religioso, desde la perspectiva católica apostólica romana de la fé. Sinceramente, a la fecha, no le encuentro la vuelta. Hoy que soy un descreído, hoy que no comulgo con casi nada. Hoy me avergüenzo del voto de Jaime Estevez, de Cruzados S.A y de la UC a favor de Segovia, en contra de Harold y en contra de Bielsa finalmente.  Hoy me cuesta ser de un equipo. Me resulta absurdo.

Don Enrique ya no va al estadio, se aburrió de tomar la micro Recoleta - Los Dominicos weón, se aburrió de ver una barra partida en dos (sabe usted que los cruzados, la barra de la UC ha pasado más de la mitad de su historia dividida, sabe usted que si llega a la cordillera escucha al lado sur un canto y en el norte otro, sabe usted que con cueva, sumando ambas facciones, la barra toda alcanza los 100 pelagatos). Don Enrique se aburrió de asistir a un estadio lais, se cabrio de seguir un equipo sin alma, sin pasión, sin pachorra, un equipo fantasma. No era broma cuando decían que el segundo minero rescatado era de la cato. ¿Acaso no vio la ultima final con Colo – Colo?. En este escenario apocalíptico de las últimas semanas me sitúo irracionalmente en el lado Bielsístico de la confrontación, como en todo, uno no elige. Se nace. Uno ama o no ama el césped.

 Es cierto, he querido ser de otros equipos, me he avergonzado de ser un cuico cruzado, he renegado entre botella y botella de mi corazón, pero siempre vuelvo.  Conozco la derrota, me gusta la tragedia, me gusta soñar, me gusta el baile, me gusta el toque, el chanfle. Ahora bien, de vez en cuando hay que trancar con la cabeza, meter un puntete, de vez en cuando, muy de vez en cuando viene bien ganar.

jueves, 4 de noviembre de 2010

AMA el Césped

Anoche tuve la suerte de encontrarme solo en mi casa. Las bellas niñas y la madre paseaban de lo lindo. Suerte porque tropecé, en pleno zapeo televisivo, con el comienzo de la conferencia y despedida de Marcelo Bielsa, el entrenador de la selección nacional. Un dato: el quinto mejor entrenador del mundo, quinto!!! (el sapo culiao de Piraña le dice “Loco” y después se muestra ofendido porque le dan la mano con la otra afirmándose los cocos para no salir corriendo, hay que ser muy rasca, muy idiota, ¿se habrá visto antes algo así?). Me encerré, prendí cigarros, abrí una cerveza, puse la tele a todo volumen y escuché. Escuché todo lo que nos quiso contar por 2 horas y 10 minutos. Escuché lo que nos quiso contar y más, escuché lo mismo que mis compañeros de universidad proclamaban años atrás, afirmaciones que no puedes olvidar: toda acción es política, la forma de ir al baño es política, los puñetes en la guata por cierto también lo son. Así también, para el, para mi, toda producción está reñida con la ética. Creo que nunca tuve la suerte, como ayer, de escuchar un orador más disperso y más profundo, palabras cargadas con plomo, proyectiles teledirigidos a la feria futbolera que no ve otro resultado más que las luca$ financistas del show vistnes, mal nacidos, egoístas e ignorantes, ajenos a los símbolos, a los afectos, ajenos a la condición humana. ¿qué pensará mister pipa?, ¿alguien ha pensado en el?, ¿alguien se acordó de los viejitos, que se sientan solos en la galería mirando y escuchando esforzadamente con la transistor? Bielsa sí lo hizo, lo hace siempre. Ayer se dio el gusto de posicionarse, de pararse frente a los poderosos, de despedirse con la frente en alto. Murió tal cual  Willem Defoe en Pelotón, disparando a diestra y siniestra. Mojándose el culo como nadie nunca lo hace. Bielsa ama el césped, AMA weón, AMA el césped. Se junta con los jardineros a hablar de pasto concha su madre, ¿se pegan el alcachofazo o no?. Lo de anoche me dejó perplejo, triste y furioso, furioso y triste. Soñé con el, odié a Segovia a Bloise, a todos los weones que quieren repartirse jugadores en una feria ganadera (Draft le dicen desde TexMex), ¿porqué Bielsa ya sabía que esto ocurriría?, porque cuando no había nada que repartir $ todos se daban la mano, todos jugaban a ser COLAboradores, les construyeron estadios, les repartieron por igual, pero ahora que todo aparece sustancioso $$$, ahora que unos pocos pueden ganar mucho, ahora que todos son COBRAdores, entonces ahora todos traicionan, si compañeros traicionan cara de rajas los maricones (eso es ser maricones viejas ñoñas weonas del SERNAM). Pienso en las enseñanzas que repartió, en la capacidad de reconocerse en la derrota, estilo Bolaño, me emociono cuando muestran imágenes de Bielsa enjaulado en la línea de cal que le impone FIFA. Me parte el culo la rabia de ver como nos volvemos a farrear las pocas oportunidades que tenemos de hacer las cosas bien, puta madre, ¿hasta cuando la cagamos?, ¿hasta cuando resistiremos?, ¿qué nos queda? olfatear el olor a cianuro asesino sin hacer nada. Porque esto no cambia nada, cambia mucho. Pensar que para el mundial me salió caspa, tuve insomnio, escuché voces concha su madre. Lloro, enamorado weón, enamorado del césped y de la pelota. Seguirá rodando, pero con menos comba, con menos chanfle.

jueves, 28 de octubre de 2010

Angelmó, Puerto Montt, Local 08 (viático)

la dueña del restaurante
almuerza con las 2 cocineras
y las 2 garzonas

las cocineras y la dueña del local son gordas

una vez que los clientes abandonan
se sientan en la meza más cercana a la cocina

para el día de hoy: un contundente plato de porotos con riendas

el sorbeteo es efusivo y compartido en un ensamblaje digno de camareta
(ni que se les fuera la vida entre cuchara y cuchara
ni que se les fuera escapando algo más que el alma)

acto suicida
atentado terrorífico al esófago
la menuda dama toma pisco sour del tamaño de la catedral
la menuda dama agita la copa de la misma manera en que sus interiores se revuelcan ácidamente

abandonado en mi botella de vino blanco pienso en la farmacia.

al baño voy en reiteradas ocasiones

al baño voy en reiteradas ocasiones
algunas veces la hago corta
y una dos o tres más larga (el promedio diario es claramente superior al resto de los mortales)

la lectura se vuelve feroz sentado en el W.C
la lectura se vuelve enferma si no cuento con lo necesario
el tiempo
el silencio
y el cigarro solitario

así las cosas
la lectura me lleva a la muerte

si continúo
libro tras libro
una dos tres veces al día
me desangraré en la hemorroides.