En lo que creo (J.G. Ballard)

"Creo en mis propias obsesiones, en la belleza del choque de autos, en la paz del bosque sumergido, en la excitación de un balneario desierto, en la elegancia de los cementerios de automóviles, en el misterio de los estacionamientos para coches de varios pisos, en la poesía de los hoteles abandonados"

sábado, 14 de julio de 2012


HACE DOS AÑOS, VIVIENDO EN SANTIAGO, VIVIMOS ESTE PERCANCE QUE GENERÓ MI GRAN PUTEADA QUE LUEGO SE TRANSFORMÓ EN LA CARTA AL CLINIC QUE AHORA MUESTRO. SÓLO PARA VER CÓMO CAMBIAN LAS COSAS. EL AUTO FUE RECUPERADO UN MES DESPUÉS, POR PEDACITOS.


Sr. Director:

El martes 06 de julio definitivamente será recordado como un día de mierda. Lo recordaré como un día con cara de lluvia, con cara de celebración mortuoria, de despedida, de asesinato. Por ese martes yo tendré cara de perdedor.

Cuando me bajé de la micro recibí un llamado de Chandy. Llorando con rabia me dice que el auto no está que se lo robaron. Es decir que cuando yo salí de casa y no lo ví era porque realmente ya no estaba. Ósea que ese auto que sentíamos como nuestro pero que en realidad era del banco hasta que pagáramos las 30 y tantas cuotas de la concha su madre ya no es ni nuestro ni del banco sino del hijo puta que se lo llevó. Hijo puta que ojalá sepa qué hacer con las dos sillas de guagua –prefiero el trueque que la venta, cambia la silla por macoña tontoculo-. Me gustaría que el cabrón le de su tiempo a los CDs de Mazapán, Violeta Parra, la Charito Cofré y todas las canciones de cuna que tanto gustaban a Ema -por ahí hay un cabro chico en la familia del ladronzuelo-. Hijo de la grandísima puta que espero respete el concierto de Lou Reed en santiago de chile y que lo escuche el muy infame sobre todo en las canciones en que Lou cortaba cuerdas de puro prendido. Miserable que quisiera saboree realmente esos aceites de oliva, merkenes, jaleas de vino y los nuevos productos artesanales del sur de chile que asfixiaban la maleta del yarisito. Me lo imagino al huevón con sus brokacochi comiéndose estupendamente el paté de ciervo y los jamones de jabalí, jil culiao cómprate una marraqueta y acompáña con un vinito por favor. Querido sociate, ladrón de mierda que no sabes como nos cagaste reconcha su madre, ocupa el auto para pasear, lleva a tu minoca a la playa, dale un polvito en el asiento del copiloto y si te aburres porque ves otro más grande y más nuevo, entonces pásalo a dejar, usted ya conoce la dirección.

viernes, 1 de junio de 2012

El sueño de la casa propia


Dedicado a mi compadre Renso, un peleador con estoque.

Otra cosa es con guitarra. Acá sobra el agua. Llueve de maneras distintas, como en Forest Gump. Las nubes que tanto gustan a mi tío Marcial son un descubrimiento permanente y constante, te das vuelta y ya ves otra nube negra reventando y luego otra blanca como un jodido mashmelow.

Las hojas de los nogales que en los primeros días de Marzo y Abril no me dejaban ver los rayos del sol ya se encuentran en el suelo en señal de un otoño fugaz. Frente a este escenario la respuesta familiar se despliega acorde; pantis medias para las niñas, calzoncillo largo para el varón (de polar y lycra también), estilo chalota le estamos llamando en un acto de adecuación parlae de  nuestra habla a la lengua local. En mi caso particular retiro todo lo dicho contra Iván Luis Zamorano, jamás debí burlarme de su rápida mimesis española y luego italiana y finalmente mexicana. Hablo cantadito y con una sonoridad que me da risa, la Violeta me sigue los pasos, así las cosas: pobre del primo que se burle de ella en el verano.

Respecto de mi trabajo puedo afirmar con seguridad que he descubierto mi espacio natural, me siento como chancho en el barro. He conversado bastante con el Tata de esto, de cómo sus hijas y ahora sus nietos llegaron directa o indirectamente a trabajar y desarrollarse en el mundo de la educación. No tiene idea, no puede explicárselo. Lo que me dice últimamente, sabiendo que la plata no es la razón de fondo, ni de cerca, es que lo único importante es que me guste, pienso que él se da cuenta. Como la Violeta que el otro día haciendo un resumen familiar de nuestra estadía en Lago Ranco, de nuestro cambio de vida, de esta aventura a firme, decía que le gusta estar en el sur porque es más tranquilo, mas limpio, más bonito (hasta aquí puras ideas abstractas que no me parecían realmente significativas para una niña de 6 años como diría mi lado psicólogo oculto), pero de pronto se las manda y me hace llorar como final de teleserie: “además lo que más me gusta es que mi papá está mucho más contento”. Chucha, fuerte lo tuyo papi. Y es verdad, si, con mi Rusia estamos mejor, el resto va de la mano, paso adelante paso atrás, sin volvernos tan locos querido Charly.

Algunos coqueteos y secretos sureños:


- Hace tres semanas me traje la matera a la escuela. Tomo mate a diario con la Ceci, la Sonia y la Irma (bibliotecaria, asistente e inspectora). Sin falta me hacen bromas con que mueva o no mueva la pajita, las dejo pasar para no mostrar mi faceta califa que poco freno tiene. Me discriminan positivamente por los ojos claros y la rubiesa de mis cabellos, ni se fijan en mi panza. El autoestima flotando en modalidad zepellin.



- A mi jefa, que jubila este año menos mal (le gusta decir que es medio milica, acá todavía se puede decir esa barbaridad), siempre la pillo comiéndose unos berlines que guarda en su escritorio. Le gustan de crema pastelera como al Pome o rellenos con dulce de membrillo.


- Dos de los 5 días de la semana me he arrancado con un par de profesores históricos a comer donde la señora Carmen que nos prepara en su casita (frente a la escuela) unos almuerzos bien de campo me dicen, que no pasan de unas cazuelas y porotos monumentales. Lo justo y necesario para combatir a rostro descubierto el frío polar de mi oficina-anticuario-bodegón de trabajo compartido con Juan Matus que llegó con el tren de Rio Bueno y nunca más se fue. Profesor de música que hace clases de Ciencias Naturales, jefe de UTP y cómplice mío en todas las reformas anti SIMCE que queremos instalar: “jugar, pintar y wevear, así lo vamos a lograr”.

- El fin de semana pasado tuvimos la visita más más loca de la temporada. Una sorpresa tras otra: primero mi mamá que llama a media semana, secreteándonos los dos, porque llegaba el jueves directo a recoger a las perlas a la escuela y el jardín de más grande a más chica. Luego, el mismo jueves mi hermana Mery, infaltable, que ya estaba en Rio Bueno llegando (también sorpresa gigante). Y ya para el remate, mi papánuncadejadeasombrarnos, que de la nada se sube al Cruz del Sur acelerando a fondo para llegar a las 6 am al cruce Los Tambores. Lo pasamos la raja. Fuimos con mi papá a cortarnos el pelo juntos como cuando cabro chico. Con Alfonso lo hablamos todo y nos matamos de la risa sufriendo la derrota del Athletic. La Mery y mi mamá no pararon de reírse con las locuras de las doctoras coléricas. El Amarú no paró de gatear y botar los juguetes de las niñas atajándose la risa con la comida. Y la Rusita entre otras maravillas como el caldillo de congrio se dio el lujo asiático de dormir siesta. Ah, y yo, con un par de fintas copiadas a Neymar, me arranqué a pescar fuera de temporada una travesura que siempre quise hacer. A mi hermano Pablo lo espera algo mejor; dicho y hecho.

- En las noches, tempranito de noche, nos sentamos a tomar vino y miramos la computadora con los primeros ensayos de casa casita que nos dibujo el Grande de Mapachón, lo hinchamos y vamos a seguir hinchando con mucho pero mucho agradecimiento hasta que demos con el modelo económico realista pragmático que finalmente podamos construir sin dejar de tener la mejor de las deudas y la más olorosa de las maderas que tanto nos gusta y habla cuando pega el norte de este invierno.


 El lago ha subido en dos días lo que no subió en todo el resto del año,  del muelle sólo quedan los rieles de tren que se asoman apenas en sus puntas donde los patos cuervos toman sol secando  sus plumas negras con un relajo sólo comparable al del Gabo. El río Iculpe está con el caudal a tope, se parece al Urubamba chocolatado y correntoso, es un río bipolar.  Cuando baja puedes ver las truchas que suben a desovar. Las niñas se preguntan donde duermen los pavos con esta lluvia.

martes, 3 de abril de 2012

Más que Pavos Reales, Bandurrias




1.       Despierto a la misma hora, más por costumbre que por necesidad, me sobra el tiempo –está por verse, falta que lleguen mis chiquillas lindas-.
2.       Ya no camino a la esquina para tomar la micro amarilla D-18, ahora lo hago por un camino de tierra cubierto por lado y lado de verdes castaños –me pregunto qué sentido tiene que me lustre los zapatos si todas las mañanas llegan empolvados a la escuela-. Llego a una garita a metros del puente donde pasa el río Iculpe, junto al cerco donde me apoyo a leer algún libro que le he sacado al Tata. Todas las mañanas se me acerca la yegua que tiene Gabo para cruzarla y volverse millonario, es un lindo animal, tranquilo, se deja querer. Me recoge una micro que lleva a los alumnos a la escuela de Lago Ranco, a la de Ignao y al Liceo Técnico Profesional donde pueden graduarse en el área del Turismo ya sea de terapeuta alternativo, masajista, pedicurista y/o cualquier especialidad en finales felices que están tan de moda allá en el norte, en la capital –siempre quise decir esto-.  La micro también es amarilla y va igual de llena que las de Santiago.
3.       He vuelto a tomar té, ya no existe la cafetera italiana. El frío diario me obliga a tomar varios tazones antes del almuerzo JUNAEB que me regalan las tías en el casino después que los niños comen sus comidas en bandejas plásticas. La micro y el almuerzo me resultan al gratín, sur generoso. Mis compañeros, profesores y auxiliares, llevan su propio salero y ají colorado porque esta comida es exagerada en su sano balanceo.
4.       Antes pasaba el día detrás del computador enfrentado cara a cara con un Excel insobornable. Hoy día busco la manera de enchufarme en esta escuela para poder bailar con ella. El primer niño que se me acercó en el recreo de las 10, me dejó nock out. Me preguntó, bien suelto de cuerpo, con apenas 9 años, qué había que hacer para olvidar una mujer, “no me la puedo quitar de la cabeza” me dijo. Chucha ¿y qué le respondo yo weón?, si para eso si que era malo, para ese tipo de preguntas no se está preparado. Le pregunté qué es lo que había pasado y me contó que la distancia los había separado, ella es de Lago Ranco y el de Ignao, son 3 kilómetros entre un pueblo y otro.
5.       Los lunes hay acto en la escuela y se canta el himno nacional, cuando me toque ser el encargado vamos a corear “Tu me haces falta” de Los Vásquez.
6.       Varios de los 5 días de la semana salgo a las 4 de la tarde –al fin tengo el horario de profesor que tanto envidié de mi madre, hermana, tías y primas-, antes de las 5 me estoy cambiando de ropa para salir a pescar ya sea a la orilla del río donde se forma un pozoncito que se llena de cauques de buen tamaño o paseo en el bote remando de un lado a otro merodeando la desembocadura del río. Todo eso antes de pasar donde el Tata a tomarme un martinete y tener buenas conversaciones del pasado lejano –las del presente inmediato simplemente las olvida-: divaga hablándole al aire del tío Julio Filippi que debió ser presidente de Chile, del campeonato de Chilenos Físicamente Aptos donde él participó y ranqueó sumamente bien –un asunto, atléticamente hablando, mucho más elegante que las maratones rascas de miles de jiles ahogados en gatorade azul; pruebas de garrocha, salto alto y largo, vallas, 400, 200 y 100 metros, toda un prueba a los chilenos más aptos ¿?-, conversaciones que giran para uno y otro lado sobre la pesca o la No pesca de ayer, peladas de cable sobre la última cacería que deberíamos hacer en Parral para la que tendría que secuestrarlo y juntarnos con Pablo y Hernán allá en el campo de su buen amigo López, todo por verlo bajo la neblina, alerta…  ralladuras sobre las cacerías insólitas en Córdoba y el Tigre, argentina. Sobre los excelentes restaurantes de Osorno y Valdivia, todos con una cocina de tantísima calidad y tan buena como para instalarse en el mejor parís, único símbolo de la buena mesa. Sobre su perro que no es el más lindo e inteligente de la tierra sino de todo el universo. Conversaciones que ya conozco. Conversaciones que nunca son la misma.
7.       Seguirle el juego a la desmemoria bien puede ser un deporte fascinante: todas las tardes el abuelo me pregunta por su nueva pieza que ahora queda en el primer piso de su casa, todas sin falta busco la manera de sovajearlo con alguna exageración de referencia histórico literaria  como:  “tienes un dormitorio principesco”, otro día le digo que su pieza “es soberana”, otro que su pieza “es un palacete en si misma”, otro que “se parece a la pieza de la Reina Isabel en Buckinham” o “pero si es igualito a las habitaciones del Castillo de Manzanares”, todo sirve, cualquier cosa, todo le divierte.
8.       La TV pasó a la historia. Escucho por la radio local que la señora Olga Llancaneo Llancaneo tiene hora mañana con el cardiólogo debe dirigirse al hospital regional de Valdivia a las 10 am. Escucho todos los días al intendente y al alcalde haciendo no sé qué lanzamiento de no sé qué proyecto –para aparecer en la radio basta con que le den una pensión a una señora-. Escucho el rodeo de Valdivia con la collera Von Brulenbock y Swensteigger, montando a Mafioso y Solitario, 0 puntos buenos -menos mal-. Escucho que anuncian la llegada del psicólogo de la Escuela Rural de Ignao -que soy yo-, escucho que no va a llover durante los próximos días y ya estoy pensando en llegar a tirarme un piquero desde el muelle que por razones que desconozco está sin escaleras, me escucho hablando solo, escucho las bandurrias y los pavos reales caminando en la noche por el techo como si fueran unos ladrones furtivos.
9.       Esta semana comencé, con la ayuda de Tito, a construir la casa en el árbol que le prometí a mis rubitas, va a tener terraza y una cuerda para bajar a lo bombero. Tengo que pensar donde ponerle un columpio. Va quedar cerca de la cabañita, sobre un aromo australiano que da a la cancha de futbol y a la laguna, la construcción es sin calefacción pero igual va a ser certificada por la Carmela.
10.   Varias cosas han cambiado, yo estoy más tranquilo.

lunes, 5 de marzo de 2012

Una reunión para no creerla


1.- Dos amigos - a falta de uno-, tal vez los más grandes, tal vez los más peligrosos, se reúnen en Francia a finalizar estudios doctorales en materias absolutamente innecesarias para el progreso de la sociedad lo que me hace sentir totalmente orgulloso de ellos –claro que orgullo es una palabra que no cabe entre ellos-. Ambos viven de los recursos ajenos –una maravilla- y se dedican a leer novelas, cuentos y poesía que no les serán de ayuda con sus estudios. Destinan la mayor parte del tiempo a viajar y tomar por distintas ciudades y puentes de Europa. Los seis pisos que separan su departamento de la planta baja se suben típicamente deteniéndose en las estaciones pares, momentos hidratantes mágico amorosos, ambos se besan de dos en dos.  El parsete goza de lo lindo sacándose fotos con las bellas inmigrantes de su barrio de inmigrantes y se disculpan forzadamente por falta de idioma.

Hace más de medio siglo por esas calles y por esos puentes transitaban otros malditos de la misma estirpe.

Desde esta triste ciudad les escribí mensajes en botellas de pisco y aguardiente. Desde este ventanuco elevado les he contado, a boca de jarro, mis vaivenes anímicos y las jugarretas más torcidas que pueda imaginar. Pocas veces recibí respuestas tranquilizadoras. La realidad ha dejado de ser lo que era por entonces, cuando nos aburríamos de dar rienda suelta a nuestro desenfreno.

Es arto probable que el aburrimiento entramado directamente con el sufrido existencialismo laboral posmoderno sea el gran responsable de haber construido una suerte de acuerdo con estos dos pelafustanes: viajan por mí. Lo hacen a medias como casi todo, cumpliendo mis deseos más superfluos y antojados, gritando en los sueños pesadillas, sintiendo el hígado explotar. Así país vasco, así el confit de canard, así mirando carros lanzallamas en la carretera rumbo a cannes.

2.- La reunión será en Buenos Aires. Ésta vez participaré. Los lindos me han convocado. Fecha del pasaje: 22 de febrero, 8 am.

3.- La primera cerveza fue a metros del aeropuerto que se llama aeroparque –una desviación del lingus de Alexis Jovanovic, como ejemplo: da edificio departamento-. Aeropuerto Aeroparque, una belleza. La segunda y la tercera también fueron cervezas Isenbeck. Como decía, a metros del aeropuerto y a orillas del río de la plata. Mientras tanto unos pescadores de muelle buscan el Dorado perdido que luego venderán en el costado del mercado de Palermo a precio de oro.

En Caballito las calles son grandes y los árboles frondosos, verdes. Es verano y la lluvia tropical se deja caer intermitentemente. En todas las esquinas hay cafés, pizas, parrillas y un mercadito chino que tiene de todo y nada, porque allá, allende los andes,  todo se compra por separado. Las calles se caminan y se toman cerveza en mano. Las distancias que en Santiago parecen inabarcables se vuelven accesibles y, a pesar del calor agobiante, húmedo, traspiroso, empapado, mojado, ir de un lugar a otro es más agradable de a pie que por otra vía. Para andar en bicicleta hay que tener una buena bicicleta.

Las conversaciones son inverosímiles y giran en torno a la muerte, el sexo, el fútbol y la literatura; formando un espiral, una tormenta. No fuimos culo de golpearnos, los recuerdos sustanciosos de la inocencia perdida.  Por momentos abarcamos la ciudad desde una perspectiva fallida, con el ojo chueco, con la córnea puesta en las lombrices y hormigas gigantes del parque Rivadavia. Las alucinaciones en 3D, el Paraná, el Tigre, la cabaña Faulknereana, los yonkis transgéneros cyborg del pantano, la arquitectura típica de la era Menem que aborda manzanas enteras volviendo la ciudad una ciudad de locos, locos lindos, locos piolas. El wisky de los gansos se combina necesariamente con las pesadillas del horror, los gritos nocturnos, los llantos, el famoso martinete con las luces refractantes de las rubias, las morenas, los culos, las tetas. Variaciones de lo mismo, de lo mismo que veníamos hablando cuando nos crecían los dientes de leche. Imagen hermosa: larga fila del narrador, tiempo detenido, espera inmóvil junto a los escalofriantes pensionados del Banco de la Nación, breves respuestas de agentes del mismo Banco de la Nación precisando errores evidentes del no cliente,  no hay otro consejo posible, el Banco Provincia debe ser más chico que el de la Nación, así con mayúscula. Como las Malvinas o Eva o lo que sea radical, socialista, la triple A, nadie entiende un carajo, como dice el tema: son todos narcos.

Cuando no quedaba nada, ni silencio, entonces las milongas. Y después de ellas, los duraznos. Más que el tango, los tangueros. Más que nada Atahualpa.

La cronología de los hechos permite adivinar por el reverso que si después de la primera noche no perdíamos la vida entonces el antídoto de la tragedia no formaría parte de este breve anecdotario. En fin, la noche nunca se volvió día y así, una cosa llevó a la otra.

Avísenme si la cago.

4.- La comida Saereana…

jueves, 5 de enero de 2012

Fin del mundo las pelotas

Si este va a ser el año en que se va a acabar el mundo yo me resisto a ello. No estoy ni ahí con que el acabose me pille en estas condiciones. Si no fuere así, y este va ser el año en que las cosas van a cambiar de rumbo y se va a producir una revolución socio cultural potente, entonces yo tampoco estoy preparado. Me siento atado a instituciones financieras que ahora andan sin corbatas pero que siguen teniendo cuello y sique siguen robando peso a peso y atado también a organizaciones sin fines de lucro que se llenan los bolsillos enseñando nada. Ni primeros auxilios. Está a todo ritmo este nuevo año. En este sentido no quiero partir la revolución desde atrás mirando cómo avanzan siempre delante los mismos pilluelos. Es que pienso que todavía se le puede dar vuelta a la tuerca desde aquí: postrado. Como dice Chinoy la vida es una espina que me hace cosquillas. El drama personal es que me carga que me hagan cosquillas. Me tinca que tendremos 365 días de combate sonoro bocinazos van y vienen, 365 días de amor entre cuatro paredes, 365 días de hongos en el baño, 365 días con los mismos techos grises llenos de cenizas volcánicas del más allá, 365 días de inundaciones torrenciales y vientos huracanados en alguna parte de los hemisferios, 365 días de atentados bombas y golpes de estado tristes y rascas y hediondos , 365 días en la oficina con ojos vendados y torturas silenciosas de la onda palitos de fósforo entre la uña y la carne -chap sui-, 365 días inhalando napalm frente a nuestras narices, 365 días de cartas gant fatigosas que no se dejan mutar al Project que está tan de moda, 365 días guardando pan duro en el freezer, 365 días comiendo carne animal, 365 días con los dientes en el precipicio, 365 a puro elontril, 365 derrotas. Elontril suena a viagra.

Soy Bielsista, las derrotas no me importan, me configuran.

Cuento los días como preso. En el calendario marco una raya cada día que pasa hasta llegar al mes de febrero que desde hace un tiempo es lejos el mes más emocionante del año. Violeta y Ema asomaron sus caritas en este mes bendito. Cuento los días para llegar a mis vacaciones, VA -CA -CIO -NES. El año empieza en marzo, montaremos campamento, sacaremos los cañones, la artillería pesada y los altoparlantes de apocalipsis now. La maquinaria pesada la instalaremos con las niñas y la Rusia para cargarnos a todos los que atenten contra nuestra tranquilidad y alegría pasajera que queremos tener en casa. Nos vamos a ir en picada contra los vecinos psicópatas que se multiplican, no le vamos a regalar un peso más al bancochile cabrón y a los de las isapres les vamos encontrar una pifia severa que nos permita enriquecernos y sanarnos gratuitamente a costa de ellos. A mediados de año, el día 182 a las 12 hrs. tomaremos el Yarisito y partiremos por encomienda con maletas y mascotas rumbo desconocido a vivir en una cabañita con vista a paisajes que cada mañana nos sorprenderán.

Hasta el día 182 quiero dedicarme a ser el mejor asesor del hogar, preparando estupendos, sanos y nutritivos desayunos a mis guachiturras; haciendo camas, trapeando, barriendo, lavando platos y baños, pero sobre todo cocinando croquetas de jurel con cebollita morada caramelizada con la música siempre desde las 7 am a todo volumen, bailando, flotando a punta de pitos que me permitan leer lento y escribir poquito pero lindo lindo.

Tendríamos perro desprovisto de toda raza y sangre azul con pañuelo rojo wrangler al cuello.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Algo anda mal

1.- ¿De qué sirve trabajar en el Olimpo con las mejores condiciones e infraestructura si todo lo que pasa aquí es como las pelotas? El hombrecito que les habla llega media hora cuarenta minutos antes prepara su día se organiza busca ser eficiente se va a las 18 hrs como le corresponde y su jefatura se molesta lo llama y le pregunta donde está porqué te fuiste. Me fui porque ya hice lo que tenía que hacer. La oficina discursea sobre su profundo apoyo a la vida familiar organiza charlas matrimoniales aconsejan a los padres sobre valores y estrategias de control a los infantes y sobre qué y cómo utilizar la internet cuando se es adolescente pero resulta que si el hombrecito se va para la casa a estar con sus hijas que junto a su mujer son lo único bueno del día le hinchan las bolas y se molestan con él. El discurso familiar y de clima laboral y de bonos navideños y cajas con sahne nuss y colamono y vacaciones generosas son pura mentira retórica que podrá blufear a los más comprometidos con la causa evangelizadora pero a mí no me vienen con cuentos. Los sueldos son discrecionales y secretos según apellido cercanía familiar color de pelo papa en la boca y sobre todo según participación en congregación religiosa dedicada al dinero y la transformación del pobre alma en pena son una herramienta de encarcelamiento panóptico permanente. Así se las arreglan las fundaciones sin fines de lucro. Compra un terrenito por aquí otro por allá arrienda una casita estilo Georgian pal hijito recién casado y luego los remanentes se los reparten entre los seleccionados con mayor puntaje según criterios antes mencionados. La diferencia de renta es veinte a uno. Esto es la calidad vida. La de algunos. La del hombrecito se vá en picada incomodo angustiado y molesto por lo que ve. ¿Pero qué le queda? ¿Libertad? ¿cómo la de los pajarillos? ¡las pinzas! Váyase de ahí le dicen algunos busque otra cosa algo que le guste ¿pero el trabajo así como está le puede llegar a gustar a alguien? ¿Cuál es el sentido del trabajo? ¿El que enseña la encíclica? Sépase: ”el trabajo constituye una dimensión fundamental de la existencia humana sobre la tierra. Mediante su trabajo, el hombre alcanza los medios para su subsistencia, para la formación de una familia y contribuye al bien de la comunidad que lo acoge. En el trabajo, el hombre despliega integralmente su propia humanidad. Creado a imagen de Dios, mediante su trabajo participa en la obra del Creador”. Que me parta un rayo. Yo quiero a mis dos niñas hermosas. Mi mujercita además de ser también muy linda se saca la cresta igual que yo para llegar a fin de mes con un poco menos que lo justo. Pero el banco lo huevea a uno a toda hora sin respeto al sueño reponedor y a fin de año ni carta le manda a uno. A mí no me llegan tarjetas navideñas como le llegaban a mis padres cuando vivíamos todos juntos en una larga historia en la que también se gastaron los suspiros a punta de qué.

2.- El Doctor Mortis me dice que esto va a ser algo pasajero. La calidad de vida. ¿cuál es po?. ¿La de los viernes por la noche a punta de piscolas y desenfreno? ¿la de los intentos por volver a la vida atlética? ¿la del sanguchito palta mayo? ¿la del compadre que hace yoga mientras el jefe le grita en la cara qué pa que chucha vino a trabajar si lo hace todo mal? No me entrego sigo en la pelea tomo pastillas que suben el ánimo y otras que tapan esa sensación creciente y angustiosa de qué algo anda mal.

3.- Rutina del abuelo, Ranco, orilla de lago, qué se yo… ¿90 años?.

Temprano los pajaritos cantan y picotean las migas del pan amasado del día anterior. Desayuno religioso: pan, frutas de la estación, paltas, jamones, huevos, café. Luego el baño absoluto (en el sentido de la completitud de lo que puede y debe hacerse en el baño). Habría que revisar los innumerables refranes y chistes sobre la temática, algunos de ellos los recuerda íntegros en su memoria de Funes y otros quedan guardados en pequeños textos que ocupan la estantería del tocador. También habría que visualizar las adaptaciones estructurales realizadas al espacio en torno del retrete, agregando por ejemplo una práctica mesa que se despliega desde la pared, ideal para revisar los puzles del día. Le sigue una larga ducha. Vestirse, una vuelta al aire libre y, rápidamente, al escritorio: lectura, cartas, lectura. El recorrido por su tierra se transforma cada día en un rodeo aleatorio por sus verdes pastos, alcanzar las lagunas con los distintos patos salvajes que regalones se han ido quedando, hacer un conteo mínimo de las miles de truchas que crecen para satisfacer la demanda boreal de la familia, ojear las bellas hortensias de uno y mil colores, guarecerse bajo sendos arrayanes y respirar el viento de travesía que le trae el lago directo a la cara. Aperitivo: delicias en conserva, callampas al aceite, carnes de ciervos, jabalíes y diferentes tipos de sardinas; y las infaltables copas de jerez, que en el mejor de los casos ya se encuentra helado o al que, reclamando, le agrega un cubo de hielo. El jerez lo sumerge en una dimensión soporífera que le recuerda historias pasadas, historias Hemingway. Almuerzo maravilloso, acompañado siempre de la verdura que la huerta le regale, de preferencia chalotas y habas tiernas a las que no es necesario quitarles la piel. De postre una copa de helado siendo sus favoritos, los más cremosos y los más chocolatados. O puede ser una fruta en conserva con toques del vino de la mesa. Por la tarde cumple metódicamente su rutina lectiva, más puzles y con unos minutos de siesta en su sillón de cuero que mira la Isla de los Ciervos cubierto en un chal escocés rojo. Mientras duerme sueña con su amor de toda la vida. La lectura es atropellada, tan diversa como su capacidad intelectual se lo permite, novelas históricas de colonos que recorren la Patagonia para encontrar el lugar de su vida se confunden con novelas de mapuches que secuestran amigos al cruzar la cordillera y con retazos de anécdotas que dejaron Sundance Kidd y Butch Cassidy cuando arrancaron de la agencia Pinkerton rumbo al sur argentino y luego a Chile; y con novelas negras de detectives errantes, detectives filósofos, detectives muertos –Si se le acompaña una tarde de lectura despotricará contra la educación de nuestros tiempos acusándola de superflua y estúpida por no hacer obligatoria la lectura de Chesterton y su Hombre que fue Jueves-. Puede revisar también algunos poemas de Quevedo y Góngora o su diccionario de literatura erótica. Entrada la noche, a eso de las 19 horas comienza nuevamente con la copita de jerez, los aperitivos y la comida, que en este caso siempre empieza por caldos, sopas o cremas adornadas con encantadores crutones que a pesar de las órdenes médicas nos los deja ni camino a la tumba. A las 21 horas se sienta en el borde de su cama y comienza la operación de quitarse los zapatos.

3.- ¿Cuánto tiempo le tomó al abuelo? ¿Acaso hay que esperar la tercera mitad de la vida?

jueves, 24 de noviembre de 2011

Reroceder nunca rendirse jamás o el i will survive de Francis

El psiquiatra me halló levemente, moderadamente deprimido. Ningún hallazgo sino una simple constatación. A pesar que el Doc es bastante joven, agradable y bonachón la experiencia no deja de ser desagradable. Entiendo a los que arrancan y no vuelven más. Pienso en los internos y lloro por ellos, horror de horrores. El salto al vacío una vez que uno empieza a hablar es real. Y La caída dolorosa. Hay que reconocer eso sí que, para ser mi primera vez, desde el silloncito en que me encontraba no me fue tan difícil expresarme, con mi Rusia los es bastante más, asunto que me parece delicado pero absolutamente normal si se considera que a uno no espero verlo nunca más y por el contrario con mi mujercita espero verme hasta la muerte, además de dormir juntos y ser padres de dos niñas y mucho mucho más. Es preciso anotar que el Doc me recetó un medicamento que debiera mejorar mi ánimo, lo que me viene bastante bien para enfrentar este fin de año que pinta color de hormigas. La Isapre del demonio es bastante optimista me da sólo 5 sesiones.

También me vendría bien un paseo por la nubes o un naufragio en una isla atiborrada de fruta, aves, pescados y mariscos, una isla eso si desierta de humanos. Por un tiempito, nada muy agobiante, un relax.

viernes, 28 de octubre de 2011

Relato incompleto de mi despido


Compañera de trabajo me comenta del olor a gladiolo. Que es lo mismo que el olor ambiente que debe quedar luego de que a un sujeto se le haga saber de su desvinculación con la organización de turno, esto siempre visto desde el lugar indefenso del empleaducho frente a su jefe. Pensaba en ella y me entristecía. Ya bien entrada la jornada de la tarde, cuando el almuerzo rebota en las pestañas y el programa de los bostezos espontáneos golpea y ataca como risa en misa, justo en ese instante me di cuenta de que ese mismo olor se percibía alrededor de mi oficina en piso 13 –lo del MI es sólo una pretensión absurda, cuando en realidad es nuestra, compartida con dos prolijas que me superan en toda tarea de mínimos esperados-. Comprendía al mismo tiempo el porqué de la dificultad de dormir, una de las escasas bondades que atesoraba de la vida infantil. Entendí entonces que mi inconsciente actúa con mayor celeridad que mi consciencia o sentido común o simple sensibilidad y percepción a las claras señales que no quería ver o detectar. En repetidos sueños, como spam de mi apestosa realidad laboral, cada noche,  subía en buzo al piso 14 (elemento clásico de tenida casera Astorgueana que no uso ni cagando) donde descansan los jefes superiores o dioses de este olimpo como el hoyo. Subía e inmediatamente el Opus Súper Metajefe Inalcanzable (operado a punta de corchetes en su todavía visible barriga aparente, porque todo en él es apariencia, marketeo libremercadista de su propia alma en pena, claramente una réplica triste y agonizante del obsceno pájaro de la noche) me miraba sin verme a través de sus ojos poligonales, cargados de sangre azul e irritados de mi presencia miserable, señalando a la secretaria tan respingada como el anterior que me sacara a expensas de la fuerza de la razón policial. Con sobre salto exagerado caigo una y otra vez, una y otra vez, de la cama y lloro golpeado con el velador entre ceja y ceja.

Pero este olor a Gladiolo es un olor abstracto, curioso, extraño, imperceptiblente doloroso, impotente, inhibidor. no conozco ni percibo ni reparé claramente el qué de este olor ni de su componente metafórico, ahora lo sé, gracias a wikipedia, gracias a mi pequeño larousse ilustrado. Muy de seguro lo del gladiolo apunta más a la muerte y a la vejez (lo que a veces es sinónimo de lo mismo) que al perfume que emite dicho hermoso pariente del floripondio. Pero en mi caso y en el caso de la compañera apuntaba a la posibilidad cierta de que me peguen, más o menos afligido, un cruel puntapié en la raja y chao fuera de esta honorable organización de la cuáles parezco no ser parte ni haberlo sido nunca como se me plantearía dulcemente con cianuro en la copa feliz del edén. Una pena y un susto. Posiblemente, tiempo después, un alivio de luto.

Esta reflexión ficticia espera no ser decidora del futuro personal que me espera pero bien puede serlo. La sensación y olor a muerte se impregna como el olor de la comida del casino de esta torre de babel. Como grasa.




miércoles, 24 de agosto de 2011

La verdad de la milanesa o la falta de aire y lo que el viento se llevó



La Chandita está que llega de reunión de apoderados a la que no pude asistir por estar en jornada de trabajo soporífera. Esto que les escribo y cuento tiene tiempo de expiración, su llegada y la de las rusitas que están guapas, tremendas, sueltas, tan distintas, tan pero tan para comérselas. En fin, acabo de aterrizar y no puedo dejar de pensar en que algo tengo que decir. 

Antes de expresarme libremente siento que debo instalar mi contexto apremiante, estoy hasta la coronilla, hasta la tuza. La neura reventó el fin de semana antes pasado y ahora me estoy terapeando yo mismo después de darme cuenta (Heidegger) lo que disfruté (profundamente, personalmente, enquistadamente) llegando a casa garabateando a los cuatro vientos silicios, naturalmente, como acto de sobrevivencia, para contar cualquier situación de forma espontánea, sencilla, sin men ti re tas (es una sensación de performance constante y conservadora que me dura todos los días desde las 8 am hasta las 18.30 pm, una terrible sensación de autoengaño).  En este “actuar afuera” las expresiones preferidas son coloquiales, instantáneas, ácidas, críticas, propias como estas líneas, honestas, pero sobre todo recursos que me permiten expresarme sin camisa de fuerza, sin callar frente a comentarios intolerantes e ignorantes, comentarios que se quedaron pegados al último toque de queda que recuerdan nostálgicamente invocando a sus héroes ya enterrados. Es un espíritu muy Longueireano.  De la línea como que ellas nunca llevarían a sus hijos a una marcha, que es un abuso a esos pobres menores, que cómo les enseñan esas costumbres. Yo en serio, en verdad verdadera (como diría Popeye) pensaba que la palabra costumbre era una mala costumbre erradicada por la pureza de la palabra cultura. En definitiva el relajo y la posibilidad de ser normal y no el estilo costumbrista del opus dei del orto lleno de fétida mierda.

Recuerdo que ahora tengo unos tíos y tías que me leen y emocionan y  espero que no se sientan ofendidos por los garabatos pero es lo que quiero decir sobre esa gente tan hipócrita.

Supiesen ustedes las fachateses que escucho a diario, la falta de sensibilidad. El exceso de miedo, el perpetuo sometimiento a la antigua vida latifundista, esa OMINOSA adoración a ídolos malignos como el charlista numerario Gonzalo Rojas que habla de hijos y familia y educar y poner reglas y normas citando la encíclica y la dominus rectus manflinflis sin haber tenido un hijo por el cual desvivirse, sin haber tenido una mujer por la cual querer llegar a casa que no es su casa sino la de estos casi curas con permiso a farra, billete y orgía bachiller.

Hay quienes no perciben la importancia con que se re resignifican estas palabras en mi tripa corazón. Escribir, patalear, decir:

Estoy con ustedes queridos y admirados estudiantes, amo a los corredores de la manzana que rodea la moneda. Me masturbo con Giorgio y la niña comunista que se parece a la hermosa Consuelo de la universidad. Estoy con cada uno de los guerreros que se toman de los brazos para detener a los flyters anarquistas cogoteros que la embarran siempre. Pienso en los mismos abrazados como si mi abuelo cruzara ese río tan ancho que se escribe entre él y yo cuando nos pensamos en estos asuntos. Adoro saber que por jil de pelo largo al menos una vez me fui detenido en una linda manifestación pirula. Ruego al dios de la buena estrella que acompañe este paro, para que nadie fallezca y repito la oración para que este imbécil que ya se nos va con su tic nervioso galopante no la cague más todavía.

Get back love. Rallé con el dolor de la claridad del alejamiento leyendo los correos de los compañeros de colegio vosciferantes atrevidos políticos transparentes incapaces de ponerse en el lugar del que estudia debiendo, se casa debiendo (para ponerlo en sus términos a de ser una ceremonia eclesiástica), arrienda debiendo y pide un crédito para la casa propia y le responden que no porque le quedan todavía quince años debiendo. ASFIXIA.

¿Y qué decir del amor?, ¿de las historias de los romeo y de las julieta? Faltanme los adjetivos para los cabros que fueron pokemones y ahora son los que dan la cara. Les quiero decir que (dentro de lo poco) mis ollas presentan contusiones graves que son tristes homenajes de lo que les agradeceré cuando la Violeta alcance la mayoría de edad, que  mis conversaciones  (aun cuando lateras, pegadas, monoparlantes) no perdonan la violencia con que se los ha tratado, que mis paseos por el parque se han trasladado a las marchas familiares, que independiente de lo que diga escriba o haga siempre sentiré que habiendo podido hacer algo más sólo fui un chanta observante tolerante más o menos cleber que ahora despabila cuando siente que ya se le pasó la hora.

Para el remate un tema que le he escuchado a los roling stones argentinos: time is on your side, yes it is.

Las tres imágenes con que me quiero quedar, pase lo que pase.

1.- Pokemón estudiante universitario maduro crítico insobornable.

2.- Loco que no deja de correr colorado como tomate. Lola que corre más atrás más colorada y más raja que el loco que lleva la bandera chilena flameando día y noche alrededor de la casa de gobierno.

3.- Pendexes del movimiento dan charla catedrática a senadores e invitados como Carlos Peña, José Joaquín Brunner y algún otro representante de algún directorio de alguna estupenda universidad como la mía de la que ahora recibo correos electrónicos invitándome a capacitaciones de empleabilidad. Y diplomados de gestión del autoestima concha tun tun.



martes, 26 de julio de 2011

¿Y diosito donde está?


  
1.- La matanza de Noruega ejecutada por un psicópata ultraderechista resuena en las mentes de todo lector aficionado a los policiales de Hennig Mankell donde su osco detective, Kurt Wallander, la estaría pasando como las reverendas pelotas con estos desenlaces fatales del país vecino (el policía vive en Ystad cerca de Malmö, Suecia). Al menos en mi caso, la cercanía geográfica entre la historia real y las ficciones del novelista, así como el modus operandis del deschavetado blondo y la siempre imponente presencia del frío mar nórdico han detonado invenciones terroríficas de imágenes cargadas de dolor y sin sentido en las vagas reflexiones personales afectadas por este sangriento episodio.

La verdad es que son escasos los antecedentes con que cuento respecto de estos incidentes, primero los bombazos en Oslo y luego el baleo a diestra y siniestra en la Isla de Utoya; las cifras de muertos son impactantes y las pequeñas historias de las víctimas sobrevivientes son aterradoras, entre ellas me afectan hasta las lágrimas los relatos de jóvenes y niños saltando desesperadamente desde un acantilado al gélido mar, me doy cuenta que varios deben haber muerto congelados y otros aporreados contra los roqueríos. "The horror! The horror!" Pienso apesadumbrado que yo habría caído herido de bala porque ese salto al vació no lo practico ni cagando, ni muerto. 

Es cierto y repudiable, de acuerdo a los innumerables casos narrados por Mankell, que en estas tierras y culturas se encuentra un sin fin de organizaciones e individuos marcados a fuego por ideas absolutas y postulados fanáticos de limpieza e higiene racial, (sobre esto es recomendable echar una miradita a la serie policial basada en las novelas del autor, Wallander, trasmitida en Film and Arts, los Lunes a partir de las 21 horas). Pensamientos desquiciados que afectados por las condiciones en que nos ha tocado vivir desarrollan la locura a tal punto que, individuos como este, construyen un plan de atentados y asesinatos de la misma manera que otro imbécil diseña un juego de guerra para los Atari de todos los niños del mundo, de la misma manera que otros se hacen los lesos con hijos comprando metrallas por Bazooka.

Al recabar antecedentes literarios de este tipo de historias, en conexión con estas culturas y geografías nos encontramos con el fallecido Stieg Larsson y su trilogía Millenium, la atmósfera es la misma y algunos personajes bien podrían ser el asesino este. Países donde parece estar todo cubierto, donde todo funciona, países donde no existen las necesidades sino deseos y aspiraciones.  Países donde abundan los huevones aburridos con tiempo y energía para desarrollar cartas gant de asesinatos a primeros ministros y atentados céntricos y juegos de guerra con armas reales en los bellos campamentos de verano de la isla de Utoya.

El abogado del homicida ha señalado a la comunidad que su defendido está loco, que vive en un estado psicótico donde la realidad se ha vuelto, para él y su ralladura, en un estado de guerra y amenaza constante. A veces pienso que este argumento es una trampa de ingenio, una respuesta sencilla y facilista en términos jurídicos. Si este huevón se siente amenazado y en estado de guerra viviendo en la tierra prometida, qué le espera al (riesgo social) adolescente que crece en plena población pincoyana o cualquiera otra. Es evidente que confundo peras con manzanas y que una historia así es inabordable. Pero no puedo dejar de incrustarme en el espanto de lo sucedido.

2.- Una vez Claudio Bertoni escribió un texto para el Clinic donde daba triste cuenta de un paquistaní, que luego de haber atentado contra un hotel lleno de turistas americanos de la CIA (la cifra de muertos era alta pero no tanto como ésta última), quién, herido de gravedad, era entrevistado por un periodista de alfombra roja mientras perdía sangre y color natural. El hombrecito contaba que en su pueblo natal se dedicaba a vender yogures en un carrito. En su momento y hasta el día de hoy me parece perfecta la manera literaria de enfrentar esas imágenes, el detalle de fijarse y fijar lo importante en lo menos noticioso sin perder de vista el dolor que provoca nuestra miserable condición humana. Pero el hombrecito, como buen musulmán en guerra santa, es decir como buen islamista violento mencionaba a dios, o el error de dios, el horror de dios que tenemos.

A este vendedor de yogures nadie lo acusó de loco, ni le puso el cartel de psicópata. ¿y eso por qué? ¿Por qué dios le habla y le dice qué hacer?

Siguiendo con el poeta me quedo con lo que dijo en Conversaciones con la Poesía Chilena. Bertoni contaba que creía en un dios que escapaba a la respuesta, no creía en un Jesucristo hijo de dios, ni en uno todopoderoso. Su dios no se encontraba en ninguna parte, era un estupendo dios ausente, refería también a una Ateología y a un tal Dionisio Areopagita (de lo que nunca investigué pero hoy me entero que este Dionisio fue discípulo de San Pablo, antecedente importante porque le da una temporalidad distinta a lo que imaginaba) y que para él, su dios, es un dios que no puede ser pensado. Porque ¿cómo pensar en dios con tamaña atrocidad de fondo? Yo al menos, al caballero de blancas barbas, lo dejo afuera de todo esto.

Este tipo de escenas e historias fatales han encontrado una curiosa manera de impregnarse en mi memoria y, su recurrencia, puede llegar a deshidratarme en pleno insomnio nocturno, pero la mayoría de las veces se configura como una pesadilla de la cual no soy el héroe ni el villano sino un simple observador aterrado.

¿y si diosito en realidad se aburrió de nosotros y nuestras leseras y se fue al subte ahí donde está su antiguo amigo don sata muerto de calor con harta tentación y minoca y sandungueo esperando que llegue el loco de Oslo métale yogures con ron y cornflakes de mariguana esperando al siguiente de la temporada? Ah? Ah?

En fin (pregunta pal bronce): ¿y a Longueira quién le habla?, ¿qué podemos esperar de él? Terrorcito.